31.10.2009
Sr.Director:
Le hago llegar una carta que me
envió la Coordinadora Gral. de los Festejos del 125º
Aniversario, Sra. Claudia Farías,
quien se ha puesto en contacto con algunas de las muchas
personas que pasaron por nuestro querido
establecimiento.
De sus contactos, surgió la carta
que adjunto de una ex alumna de la escuela, que me
pareció no sólo interesante, sino, sumamente emotiva,
por cuanto solicito a Ud. la difusión de la misma, que,
creo, bien lo vale.
Una vez más, agradecida como
siempre por su apoyo permanente. Fraternalmente,
María
Eugenia Echeverría
En este día tan especial, deseo transcribir algunas
vivencias pertenecientes a mi infancia, transcurridas en
esta querida escuela, las cuales constituyen parte del
tesoro que guardo en mi memoria, y que considero,
recuerdos felices. Tal vez son intrascendentes para
otros, pero forman parte del bagaje de experiencias,
conocimientos y emociones básicas sobre las cuales,
junto a otras, se estructuro mi personalidad.
Recuerdo la emoción de entrar, como invitada, por
primera vez a una escuela a mis casi 6 años siendo esta
la vieja escuela, con su ombú gigante, y la enorme
ternura con que me recibió la maestra de mi amiga Lidia,
con la cual fui de visita, la señora Beba Costa.
Recuerdo la fortuna de comenzar Primer Inferior en esta
escuela que se inauguraba, flamante y bella, donde todo
olía a nuevo y en la cual me esperaban un grupo de
compañeros y una hermosa maestra, amorosa y firme, quien
me enseño a leer y escribir, a tener hábitos de orden,
de cortesía y mejorar el idioma dado que se me mezclaba
la lengua materna, el Italiano, razón por la cual yo me
comportaba como una niña tímida e introvertida: la
señora Marta Beheran.
Recuerdo el primer libro que tuve en la vida, mi libro
de lectura: "Piruetas". Con el aprendí a leer y comencé
a cultivar el amor a la lectura.
Evoco el gozo que nos producía a mis compañeros y a mi,
que nuestras maestras se sumaran a los juegos durante el
recreo; juegos tradicionales como la palmadita, el
anillito, la farolera, déjenla sola, un patito muy
presumido, Martín pescador, el gato y el ratón, etc.
Recuerdo con amor y gratitud los docentes que pasaron
por mi vida: Quelita Lalli, Lidia Giamberardini, Marta
Alvarez, Maria Cristina Argota y a quien nombre
anteriormente mi 1er maestra Marta Beheran.
Recuerdo no querer faltar nunca a la escuela, no
importaba ni la lluvia, ni el barro ni las heladas. Allí
íbamos con mi querida amiga y vecina Lidia Lucarelli,
cruzando el campo para llegar rápido, sorteando cardos y
abrojos, pisando los charquitos helados, temerosas de
que nos topara alguna vaca.
Recuerdo el incomparable tazón de mate cocido, dulce y
calentito, preparado por doña Minga, la portera del
turno mañana.
Recuerdo la enorme distinción que significada ser
designada por la señorita para tocar la campana que
llamaba al recreo, pasar a borrar el pizarrón repleto de
cuentas u oraciones, o traer y llevar el registro de
asistencia, de la Dirección al salón y viceversa.
Recuerdo la caja repleta de "juguetes comprados" que
ponían a nuestra disposición para jugar en el recreo y a
los cuales había que cuidar. Ella guardaba tacitas de
te, platitos, un roperito, una camita, y un juego de
silloncitos de pana verde! Como nos los disputábamos!
¡Inolvidables momentos!
Valoro el amor a la Patria y respeto por los símbolos
que me inculcaron mis maestras. Que orgullo no faltar un
solo día a clase durante el año... que honor recibir un
libro como premio con la dedicatoria de la maestra y el
sello de la escuela, por tener asistencia perfecta.
Recuerdo la niña que fui, en sexto grado, abrazada al
mástil, entristecida por tener que dejar la escuela y el
claro y firme propósito de ser docente y volver a ella
como tal.
Querida escuela, en mi memoria hay aun muchísimos
recuerdos de esta etapa de mi vida. Creo que los
detallados son mas que suficientes. Solo me resta
expresar que por los valores y conocimientos aprendidos
y el inmenso afecto recibidos a traves de mis
educadoras, las cuales con su desempeño honraron la
docencia, me siento orgullosa de ser tu ex alumna.
¡FELIZ CUMPLE AÑOS QUERIDA ESCUELA!
Teresa, una ex alumna de la escuela, hoy docente
de la Escuela
E.P. N° 3 de Loma Verde.
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