COLUMNA DE
OPINION
Política y
convicciones o
convicciones en
la política
Por Hugo Cantero
Viernes, 29 de
octubre de 2010
Sin
dudas, luego de
transitar estos
años, la
política se
convirtió en el
centro de la
escena poniendo
fin al que se
vayan todos y a
la ceguera del
neoliberalismo.
El liberalismo
busca
precisamente a
los “alica
alicate”, a los
“no positivo”, a
la tinellización
de la cultura, a
los actores de
la antipolítica
para
despolitizar,
para que el
pueblo no
discuta
política, para
que los
poderosos no se
sometan a
cuestión alguna.
Para que nada
cambie a favor
de los más
débiles. Para
que el poder
siga disfrutando
por ser los
pocos y
distinguidos y
el resto siga
sin derechos ni
oportunidades.
Kirchner se
comportó como un
atrevido para el
poder, bajó los
cuadros de
Videla en la
Esma, buscó
justicia y
recuperó la
identidad de
muchos hijos y
nietos de
desaparecidos.
Se animó con
Clarín, la
Sociedad Rural y
otros. Tuvo la
osadía de
decirle al Fondo
Monetario
Internacional
aquí tienen lo
suyo, se canceló
lo adeudado y no
se metan con
nuestras cosas,
seguir las
recetas del
Fondo nos
significó
desindustrialización,
desocupación,
exclusión,
hambre,
retracción
económica.
Nacionalizó los
depósitos
previsionales
potenciando el
Anses con por lo
menos dos
aumentos anuales
tras años de
congelamiento y
descuento a los
jubilados. Se
destaca también
mantener el
superávit
fiscal, el
cuidado y
crecimiento de
las reservas. La
mejora de la
relación
Producto Bruto
Interno con la
Deuda Externa.
La Asignación
Universal por
Hijo alcanzando
a más de 4
millones de
beneficiarios.
Qué decir
entonces del
fútbol para
todos. De la
cantidad de
jubilados que
incorporó al
sistema. Las
cooperativas,
devolviéndoles
la cultura del
trabajo. La Ley
de Medios
Audiovisuales,
las relaciones
internacionales
con los países
de América
Latina. Antes se
miraba sólo las
decisiones de
EEUU y Europa,
ahora
recuperamos
nuestra
pertenencia
geopolítica.
Seguimos
entonces con las
netbooks para
los estudiantes
secundarios, la
creación de
Universidades,
el Bicentenario,
viviendas,
rutas, energía,
ciencia,
etcétera,
etcétera,
etcétera.
Creo que el
mayor entusiasmo
se nota en la
Juventud. Hoy
los jóvenes no
son como los
quiere el
Sistema,
despolitizados,
desideologizados,
idiotizados.
Cuestionan,
preguntan, se
informan,
discuten, se
organizan. Las
columnas más
numerosas,
alegres y
organizadas son
precisamente de
los jóvenes.
Podemos decir
que muchos
vuelven a soñar.
Al justicialismo
de puertas hacia
adentro lo llevó
a un profundo
debate interno.
Incorporó la
cuestión de los
setenta, hecho
que siempre se
evadía.
Revalorizó el
rol del
militante del
campo popular
frente al
político liberal
que en nombre
del
justicialismo
sólo mantiene
los intereses
del statu quo y
los propios.
Incorpora a los
desocupados a
través de sus
organizaciones,
que
peyorativamente,
propios y
extraños llaman
“piqueteros”.
Reinstala las
Paritarias, con
ello el
movimiento
obrero se
fortalece y
engrosa la
porción política
que antes sólo
era privativa de
la partidocracia.
Podemos seguir
destacando más y
más cosas, pero
lo central es
que Kirchner no
llegó a la
primera
magistratura
para calentar la
silla, para
decirle sí al
poder en nombre
del consenso.
Introdujo
cambios
profundos en el
país y en la
política. La mal
llamada
crispación es
precisamente
discutir al
poder. Es
transformar. Es
incluir, abrir
los brazos,
ampliar
derechos. Su
desaparición
física lesionó.
Hay quienes
festejan esa
herida. Pero lo
cierto es que el
campo popular
siempre se
repone de las
lesiones y de
las heridas
porque su
combustible es
la sed de
justicia, el
sueño de una
comunidad
inclusiva, con
movilidad
social. Pero la
lesión es sólo
política, no
ideológica. El
Modelo sigue y
hay que
construir más
poder popular
para fortalecer
y crear las
condiciones para
profundizar aún
más el modelo.
Cristina debe
ser el cuadro
más preparado
que tiene el
campo nacional y
popular, es
quien tiene la
misión de llevar
adelante el
timón y
convertirlo en
victoria.
Seguirá Cristina
para no dejar
las convicciones
en la puerta de
la casa de
gobierno. La
lección de
Néstor, como
dijimos al
principio, es
que se puede
hacer política
con
convicciones, se
puede mantener
las convicciones
y hay que luchar
más y más por
las
convicciones.
Transitar el
camino de la
entrega y la
resignación es
el más cómodo y
confortable.
Transitar el
camino de la
transformación y
la dignidad está
lleno de
escombros y
obstáculos. Ese
camino, el más
difícil es el
camino de las
convicciones.
Allí espera la
Argentina para
Todos.
Hugo Cantero
Fuente:
Escobar News
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