COLUMNA DE OPINION
La violencia que vivimos
Miércoles, 26 de mayo de 2010


En esta primera entrega, la  psicóloga Silvia Zaffirio aborda la problemática de la violencia desde su área e invita al lector a realizar una serie de reflexiones
al respecto.
 

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Existe toda una contemplación semántica que nos lleva a una serie de términos emparentados con la violencia.

La etimología de la palabra violencia viene del latín violentia y su raíz es vis, que significa fuerza, hacerlo a la fuerza. A su vez, la Real Academia Española, define al término violencia como acción contra el natural modo de proceder. Cuando alguien actúa con violencia desnaturaliza tanto a la cosa, como a los vínculos.

Podríamos pensar  que estos conceptos no nos alcanzan para  dar respuesta a temas de actualidad que tienen que ver con la violencia.

También deberíamos considerar aspectos biológicos, algunos elementos químicos en nuestros cerebros que pueden causar violencia. (testosterona en el hombre; adrenalina, una sustancia que producimos en momentos de alta tensión; la dopamina, un químico que se despliega en el cerebro causando una sensación de placer cuando una persona vence,otros).

Otro aspecto a considerar es que miramos el mundo con lo que llevamos dentro. ¿Dentro de qué? De nuestra mente. Por lo cuál lo interpretamos según nuestro banco de datos mentales sean asertivos o equivocados. No tenemos que olvidar que sólo tenemos trazado un MAPA allí, y no la realidad como tal. Ej: no es lo mismo la representación de la Argentina en un mapa que verla desde un avión. Nuestras creencias, nuestros paradigmas, muchas veces no responden a la realidad, sino que son construcciones en nuestra mente y las más de las veces están equivocadas o bien, limitadas.

Primero una persona se vuelve como tal desde su concepción hasta los tres años que es cuando constituye su identidad, su estilo de vida como imprinting indeleble, luego sigue constituyéndose con más datos que agrega a ese  reservorio primigenio, reservorio de su ser persona (sana o alterada). Luego son profesionales, mandatarios, etc.

Lo que debemos ir haciendo a lo largo de la vida es acercar nuestro MAPA a la realidad, que es lo consensuado, lo convenido y acordado por la  sociedad en la que vivimos en el marco de los valores esenciales y universales para el bien de todos.

La violencia se lee en el texto y en el contexto de esa realidad. Lo que se dice de la violencia y lo que la rodea, por ejemplo la situación histórico-social y político-económica.

¿Qué se dice de la violencia?

La violencia apunta a destruir el poder, se ocupa de dominar. Va más allá de los límites. Por ejemplo que mi discurso se lleve por delante al del otro.

La violencia tiene que ser coercitiva, lo vemos en la publicidad; en la política de consumo, ustedes comprobarán que estamos viviendo en un mundo en el que las “cosas” se vuelven obsoletas rápidamente, y tenemos que reponer (comprar) nuevamente, pues son elementos que nos creemos de máxima necesidad; también será coercitiva en las relaciones institucionales, familiares, escolares, individuales, etc.

El no acceder a que el otro entre en mí, con respuestas de evasión, con conductas de aislamiento, con respuestas de descalificación, de discriminación, al no dar información oportuna, es un modo de no perder “poder”. ¿Qué poder?.

Hay infinitos modos de ejercer “poder” a través de la violencia: la política del miedo, el terrorismo, la violencia organizada y la tortura que se han transformado en un fenómeno mundial con tratamientos y castigos infrahumanos; el encarcelamiento, la toma de rehenes, raptos, cualquier forma deliberada de privación de la libertad; el exilio con vivencia de desarraigo y crisis de identidad; el racismo; el comercio de niños y jóvenes para la prostitución, para el tráfico de órganos, y tantas otras formas.

Así, los más fuertes dominan. Los ideólogos, creyendo que el saber es poder. Los más y mejor armados.

Otro tema candente es la resolución de conflictos, personales o universales. Las situaciones problemáticas generan tensión, y, entonces, el violento, sin mediar con la palabra, actúa (pasaje al acto).

La violencia es exceso de fuerza y rompe  las cosas, los vínculos, y lo tierno de la carne viva, como último intento por controlar a alguien o algo, como cuando golpeamos un aparato para que funcione, actitud muy humana por cierto.

Uno de los  motores de la violencia: el miedo.

¿Miedo a qué?. ¿Miedo de qué?

Lic. Silvia Zaffirio

(continuará)

Fuente: Escobar News

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