Cincuenta años no son nada...
Y Escobar es más que nunca
Lo
que prometía ser una gran fiesta del pueblo de Escobar
al cumplirse su cincuentenario, pasó a ser un deslucido
aniversario más de la creación del Partido.
Siempre se dijo, al menos para justificar la poca
convocatoria que tenían los festejos del aniversario de
la independencia de Escobar como partido, que la
presencia de la Fiesta de la Flor eclipsaba esta cara
celebración.
Pero este no se trataba de un aniversario más del
partido de Escobar, era su cincuentenario y se esperaba
una verdadera fiesta, máxime cuando desde el año pasado
los incesantes anuncios sobre la llegada del
cincuentenario y de la infinidad de actividades
programadas hacía suponer una fiesta de la que se
hablaría en el año 2059. Pero nada
de
ello ocurrió. Lejos de eso, los festejos –si cabe la
calificación- tuvieron algunos episodios que habrían
sido dignos de guardar en la cápsula de tiempo y poca
emotivita, propia de ser olvidado lo más pronto posible.
Días atrás, el Prof. Gustavo Isetta hacía oportuna la
ocasión del cincuentenario de la creación del partido de
Escobar
para reflexi onar
en la
corta historia Escobar como Partido y pensar en lo que
nos queremos proponer como Partido,
pero ni siquiera se sabe donde estamos parados hoy, para
podernos proyectarnos hacia el
futuro.
Una
mañana soleada y una Av. Tapia de Cruz inmaculada
auguraban un buen festejo de estos primeros
cincuenta años del partido
de Escobar.
La
mañana arrancó temprano en el hall central del palacio
municipal, sobre cargado de personalidades ilustres y
otras no
tanto, con una especie de hoguera de vanidades entre dos
medios de comunicación local por una placa que recordaba
el tan mentado cincuentenario y varios funcionarios
municipales recibieron reproches de un lado en
particular, sí, los medios de comunicación fueron la
noticia menos esperada, con un narcisismo poco
entendible.
Pero,
los festejos
prometían algunas perlitas más como lo fue el momento en
el pastor evangélico Domingo Ibáñez
trajo a su
oratoria una especie de asociación libre intentando
-en vano- de asociar el evento que Escobar
estaba
viviendo con la última escena de la película
“El último samurai” quien además agregó –mostrando
cierto grado de confusión
tal vez por la entelequia en que se había metido-
estando al pié de la co-catedral de Natividad
del Señor “creo que esta calle se llama tapia de Cruz”,
mientras que el Intendente Sandro
Guzmán
y el ex Intendente Fernando Valle, junto a los pocos
miembros sobrevivientes de la comisión pro
creación del Partido de Escobar y otras personalidades
seguían atentamente sus palabras.
Luego
le siguió el obispo de Zárate-Campana, Oscar
Sarlinga
que, en cierta medida, puso un poco de compostura
al acto y recordó a Eugenia Tapia de Cruz como una
ferviente católica, entre otras cosas, tras lo cual
se
dio paso a la colocación de ofrendas florales en el
sitio donde descansan los restos de la artífice de Belén
de Escobar, doña Eugenia Tapia de Cruz.
Posteriormente la gente
se trasladó por la que seguramente era la Av. Tapia de
Cruz hasta la calle Colón, donde se ubica la plazoleta
de Las Américas, lugar en que además de darse a conocer
los ganadores del certamen por el logo del
cincuentenario, se desenterró el cobre que en 1989 se
había puesto en el lugar con una innumerable cantidad de
objetos y mensajes de aquella época que serán expuestos
en el museo Histórico Regional Campiglia, eso sí, la
botella de champagne con la que supuestamente este año
se iba a brindar, nunca había sido puesta cuando el
cofre se cerró en 1989.
El
cobre centenario –una especie de cápsula del tiempo-
volvió a renovar sus mensajes que originalmente se iban
a destinar par a
la gente de 2059 y que finalmente, por decisión de
Guzmán, será abierta en tan solo 25 años, en esta oportunidad,
con la botella de champagne.
Tras un breve
discurso en el que Guzmán llamó a trabajar por la
integración y en un Escobar mejor, la celebración
continuó con los ballets municipales que bailaron la
Zamba de Escobar, interpretada por la Banda Municipal.
Cerrando la primera etapa de los festejos una caminata
participativa que poca atención atrajo de la gente
presente.
A
la cita dos intendentes faltaron: uno, Luis Patti que,
por razones obvias, no se podía trasladar desde Marcos
Paz, mientras que Silvio González –según afirmaron desde
el municipio había sido invitado- prefirió no participar
de la especial ocasión.
Los festejos continuaron por la noche, en un clima de
mayor intimidad en Teatro Municipal Tomás Seminare, una
gala reservada para unos pocos, además de los
homenajeados.
La
velada se inició con una serie de interpretaciones
musicales representativas de cada localidad del partido,
así fue como pasaron por el escenario Ricardo
Leguizamón con la chacarera “Cómo has cambiado Garín”,
el ballet Viene C lareando,
con una coreografía sobre una canción alusiva a
Maquinista Savio, Emilia Labanca
quien cantó
la “Milonga para Ingeniero Maschwitz”, el taller de
danzas Proyecto de Convivencia al ritmo
de
“Las mariposas
blancas de Matheu” y Facundo Mocoroa con “La Zamba de
Escobar”.
Acto seguido llegó el momento de reconocer a los
notables del partido con placas y diplomas y, apelando a
la brevedad, solo se hizo subir al escenario a algunos
pocos de los reconocidos notables, mientras que el resto
fue
rápidamente mencionado por Andrés Lamagni.
Los reconocidos
como notables fueron: Tomás Seminari, Manuel Rizzardi,
Telmo Hisaki, Juan Carlos, Dora Bertolotti, Marcos
Cappello, Nicolás Carusso, Amsícora Carboni, Vinicio
Completa, Arsenio Cruz, Arnoldo Gnemmi, Ardemia Lali,
Alberto Ranne, Salvador Rizzo, Nelly Seminari, Rulo
Sergiani, Carlos Tegaldo, José Vallier, Martha Zaccardi,
Alberto Ferrari Marín, José Manuel Casanova, Oscar
Larghi, Ernesto Poggi, Elena Cigliutti, Julio Díaz, Juan
Roberto Arias,
Eugenio Bozzano, Juan Churich, Ema Dupuy, Enrique Testa,
Carlos Fangio, Antonio Zucarelli, Mabel y Susana
Fernández, Néstor Legaria, Humberto “Coco” López, Héctor
Medina, Silvio Moyo, Enrique Ruso, Ana Ribera, Juan
Gastalski, Angela Pahor, Jorge Selva, José Ferreira,
Pedro Nieto, Atilano Ruiz, Gianfranca Giannini de
Sangalli, Abel Fernández, Enrique Iglesias, María Inés
Nazarre, Alberto Palomeque y Angel Rossi.
Todo indicaba que la noche iba a seguir con su tranquilo
transcurrir, pero no, Romina Vergani, directora del
Instituto Artes Musas, se
indignó al recibir la noticia de que tenía que reducir
la cantidad de números de los que tenía programados
para la velada, dando una nota de tamaña altura que el
mismísimo jefe de Gabinete, tuvo que salir
a
apagar el incendio.
Walter Blanco subió raudamente hasta el escenario para
invitar a Artes Musas a continuar con su programa, dio
algunas instrucciones sobre la marcha al locutor, quien
invitó en reiteradas oportunidades a la despechada mujer
a hacerse presente en el escenario, pero Romina Vergani
hizo un mutis por el foro, dejando plantados a sus
alumnos a quienes en un principio defendía micrófono en
mano con su indignación.
A
pesar del inoportuno
planteo de Vergani, Federico Pecchia y Emiliano Colta
tuvieron una especialmente brillante
actuación.
Como broche de cierre de la gala la sorpresa fue la
presentación del grupo Los Quilla Huasi, que no estaba
anunciado previamente.
Así un nuevo aniversario de Escobar pasó, inadvertido
por muchos, y calificado por muchos otros más como
pobre, a pesar de que debería haber si “La Fiesta” de un
pueblo
que no hace mucho, tan solo hace 50 años, soñaba con un
escobar distinto.
Tal vez, dentro de 25 o 50 años Escobar tenga la fiesta
que se merece, al menos para quienes lo festejen, la
botella de champagne va a estar presente, pero
difícilmente los hombres que pensaron en un Escobar
independiente como Santiago Curlo ó Canio Iacouzzi no lo
estén, una lástima si se piensa que pocos pueblos
todavía tienen el lujo de caminar por las calles con sus
padres.
Escobar es más que nunca… la pregunta sigue flotando en
el aire ¿más que nunca que qué?
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