Pago Chico Reloaded:
El Burrito del Cincuentenario
Feliz
aniversario!! Escobar se viste de fiesta en esta ocasión
tan especial, festejando nuestra propia independencia
política de Pilar… Se viste de fiesta, pero pocos son
los actos en donde puede lucir sus galas. Una Lástima.
Otro era el clima que se vivía cincuenta años atrás,
cuando la gente esperaba ansiosa aquello por lo que
Edilfredo Ameghino y su grupo de trabajo, con amplio
apoyo popular, venían tratando de conseguir en el
Congreso de
la Provincia
de Buenos Aires desde 1958, donde dedicaba los esfuerzos
de su banca de Diputado Provincial para transformar a
este pujante pueblo en cabecera de un nuevo Partido, el
Partido de Escobar.
¿Cómo se vivía en el mundo? A fines de los ´50, la
estrategia de los países de Occidente con Estados Unidos
a la cabeza era la de profundizar la Guerra Fría,
detener el avance soviético y crear en las economías
emergentes, especialmente en Latinoamérica, las
condiciones propicias para desalentar los brotes de
tinte socialista, tanto en lo económico como en lo
social y político.
En las antiguas colonias imperialistas nuevas repúblicas
con débiles economías y frágiles gobiernos van
surgiendo, a la sombra de líderes militares o
militarizados, que dependen fuertemente de las antiguas
metrópolis para mantener su estabilidad.
La angustia y desconcierto por la
división del mundo en dos sólidos bloques genera la
conferencia de Baldung de 1955, donde países africanos y
asiáticos que no se encontraban contenidos dentro de los
postulados de los dos bloques dominantes dan nacimiento
al Movimiento de Países no Alineados[1].
¿Cómo se vivía en Argentina hace cincuenta años atrás?
Perón fue depuesto alrededor del 20 de setiembre de 1955
por un levantamiento militar. El General Lonardi se hizo
cargo del gobierno hasta noviembre de ese año, momento
en el que lo reemplazó Aramburu en la Presidencia. A
pesar de la diversidad ideológica de los miembros de la
coalición civil-militar revolucionaria, los unía la idea
de restaurar los principios políticos y económicos que
regían antes de Perón y devolver a
la Argentina
“a la senda de la que no debería haber salido”. Se llama
a elecciones para principios de 1958, y Arturo Frondizi
con la UCRI pacta con grupos peronistas para llegar a la
presidencia y poner en práctica el “desarrollismo” como
sistema económico de crecimiento. De la mano de Frondizi,
entra de Diputado Provincial nuestro entrañable Ameghino.
¿Cómo se vivía en Escobar cincuenta años atrás? Se vivía
de forma más sencilla, el pueblo de Belén conocía las
calles de tierra en su mismo centro urbano, Temaikén era
más que una entelequia, y la ruta 25 era rústica y de
tierra (aunque de mejor tránsito que la actual ruta 9,
créanme).
Administrativamente, era una tarea de paciencia titánica
dirigirse a Pilar para pagar tasas, cuotas o todo
aquello que hace a la vida del ciudadano. De hecho,
según hemos averiguado, los vecinos se juntaban entre
aquellos de confianza y destacaban a uno de ellos para
que, boletas y dinero en mano, fuera en representación
de todos a Pilar para pagar. Tiempos de confianzas eran
aquellos. Sin Ferrari ni ruta asfaltada, y con aún menos
servicios de colectivos que ahora, el camino a Pilar se
transformaba en una verdadera ruta de peregrinación.
Estos y muchos más argumentos barajó Ameghino a la hora
de postular la separación y creación del nuevo partido.
Ameghino basó su campaña electoral en el proyecto de la
autonomía escobarense, y a diferencia de tantos otros
proyectos que duermen el sueño de los justos, éste salió
aprobado en sólo un año. Parte Pilar, parte Tigre, se
formó el Partido de Escobar. Desde los ´90, “Partido
Bonaerense de Escobar”.
Pero, vencido al fin por su pasión humana, este
prohombre se dio el dudoso gusto de, una vez concretada
su elogiada tarea, hacer traer un burro de su propiedad
a
la Plaza
del centro de Belén, cual Calígula moderno, atarlo al
busto de Eva Perón que había sobrevivido a los embates
de Revolución Libertadora y, haciendo andar al noble
bruto, arrancar de cuajo la efigie peronista. Este hecho
sorprendió a todos los vecinos del pueblo, pero
afortunadamente, su tarea emancipadora fue más fuerte en
el imaginario colectivo que su acto de revancha. Su
error no fue sólo ideológico, o de mal gusto, su error
fue de cálculo. Debería haber hecho enlazar y arrancar
de cuajo no un inocente busto de una persona querida por
el pueblo, sino toda una malsana práctica política
odiada, ésta sí, por el pueblo, y que es lo único que ha
progresado en estos cincuenta años.
Dejémoslo así y tratemos de celebrar de alguna manera
este cincuentenario.
Facundo OLIVA
(Agradecemos especialmente a Angélica Tomasenia por los
recuerdos del Escobar de antaño, y a todos los que nos
han acercado su cariño por esta columna)
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