Pago Chico Reloaded –
Encuentro II
Por Facundo Oliva
Mucha
y muy positiva ha sido la repercusión que ha tenido el
primer escrito de esta serie, y mucha gente se me ha
acercado, entre sorprendida y contenta por saber que en
este nuestro Pueblo ha sido semblanteado por tan gran
escritor como lo fue Roberto Payró. Yo también me
sorprendí, porque lo que menos esperaba era el aplauso y
la sonrisa. Después de todo, que nuestro pueblo se
parezca a sí mismo pasados cien años no es motivo de
festejo ni de alegría… sino es signo de que
evidentemente muy poca gente ha leído y menos aún
comprendido el mensaje de nuestro escritor.
Durante mi trabajo en el Concejo Deliberante, he visto
numerosos proyectos, la mayoría generados en aras de
mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, pero
algunos cuanto menos raros, de entre los que destacan
aquellos promovidos por particulares y/o por
agrupaciones comerciales o políticas, y que proponen
comprar “sobrantes” de terrenos, los que pueden ir desde
fracciones de terrenos “fiscales” a, directamente,
tramos completos de calles, alegando su poco uso popular
y su mucho uso particular (es decir, que la mayoría de
las veces la apropiación ya era un hecho, y el proyecto
un mero paso burocrático).
Su
contrapartida con la Belén- Pago Chico de antaño la
podemos leer en uno de los mejores capítulos de Pago
Chico, el VI “Ladrillo de Máquina”. Leamos al Genial
Pairó: “ Las “autoridades”(1) de Pago Chico habían
formado, naturalmente, sociedad para la compra- venta
de tierras, la adquisición por testaferros de
“sobrantes” municipales, tramitación y logro de
“indemnizaciones” por solares no ubicados, y otras
operaciones no menos honestas y lucrativas (…)”
“(…) Ya se ha visto que el plano del pueblo estaba
topográficamente muy mal aplicado y tanto que en medio
de las manzanas, entre solar y solar, quedaba a veces
una fracción de terreno sin dueño; esta fracción era el
“sobrante”(…)”
“(Los sobrantes) eran adjudicadas al precio primitivo de
los solares, diez veces inferior al corriente, a la
persona que hacía la denuncia. Como ésta era siempre un
hombre de influencia, el sobrante se ubicaba donde más
daño hacía, es decir, entre las dos propiedades más
valiosas, siempre que no fueran de otro influyente…”(2)
Hoy como ayer, en esta tierra se siguen dando y
obteniendo sobrantes, calles, “terrenitos fiscales” y
tantas otras entelequias hechas realidad por las
febriles mentes municipales, verdaderos pródigos del
bien de la comunidad para con particulares
privilegiados, mientras ya no digamos familias de clase
media o baja, sino que ni las ONG´s obtienen, muchas
veces, un pequeño terreno donde poder desarrollar mejor
sus actividades (sino, pregúntenles al hogar Todos
Juntos, que para muestra basta sólo un botón…).
Para finalizar, y ya que estamos con la geología
pagochiquense, otra cita:
“Pues, para remachar el clavo, los mismos personajes y
otros cortados por la misma tijera han hecho gastar a la
Municipalidad más de cien mil nacionales en la plaza que
queda, “para ponerla buena”. Comenzaron un poco, le
habrán echado tres o cuatro carradas cuando mucho, y
andan tan campantes (…) ¡Figúrate que los únicos árboles
que tiene la plaza son los tres aguaribays que plantaron
los milicos en tiempo del Fuerte! El agujero está sin
tapar desde hace la punta de meses, y más le valiera que
se hubiesen llevado los morlacos sin hacer la parada de
trabajar (…) Lo único que llama la atención es que no se
roben las casas con gente y todo (…)”3
Pobre Payró, “las casas con gente y todo” se las roban
cuando coartan las posibilidades de progreso, cuando
malgastan los fondos públicos, cuando no se molestan en
contestar los pedidos de informes que la democracia le
impone, para un mejor control… en fin… hasta la próxima…
Facundo Oliva
1.- Por
“Autoridades”, el autor da a entender a los líderes
políticos y a los comerciantes y demás hombres
influyentes cercanos al poder (N. del A.)
2.-
PAYRÓ, Roberto J., Pago Chico,
Ed. Abril S.A., Buenos Aires, 1983, 183 pgs.
3.- Ibídem
|
|