Geopolítica del
Pdo. De Escobar
Por el Prof. Gustavo
Issetta
Felizmente,
se ha instalado desde hace mucho, una polémica
“histórica” en torno a la presunta fecha de fundación
de Belén de Escobar. Era necesario como parte de la
evolución cultural inherente a todos los pueblos de la
provincia de Buenos Aires. Mi planteo quiere hacer
reflexionar sobre el cómo, el cuando y el quién
“escribe” la historia local. Que, desde ya, los aportes
provenientes de aficionados, han sido valiosos, en lo
que hace a las crónicas expuestas , porque permitieron
conservar y valorizar el paso del tiempo, sus
protagonistas, sus dichos y obras. Pero al llegar al
tema del origen, se abalanzó sobre ellos la ideología
iluminista. En muchos cronistas no fue algo intencional.
En realidad, todos, estuvimos o estamos expuestos a la
misma colonización pedagógica desde muy temprana edad,
el tema es darse cuenta y fundamentar esa posición o
exponerla a la revisión y la crítica. Este “darse
cuenta” permitiría –y es tarea de las ciencias sociales
cuando se practican como ciencia,- repensar ciertos
hitos de la vida social e institucional que nos han
marcado como región. Es precisamente el objetivo del
escrito que sigue. Pero es una apretada síntesis, de un
elaboración mucho mayor y que ha sido presentado en el
Honorable Concejo Deliberante para que sea tratado sobre
tablas y se legitime la propuesta. En suma. Entender no
solo que edad tenemos los escobarenses como actores
históricos, sino que surgimos. Que NO nos fundó el
Directorio de una empresa ferroviaria inglesa, ni somos
el producto de una operación comercial privada. Para tal
cometido, lo hemos expuesto en Hipótesis, porque
considero que así se fue planteando el desarrollo de
nuestra zona. Al final, cada prueba se une y nos deja
ver una planificación epocal. Lo interesante de las
sucesivas y concéntricas visiones externas pasadas, es
que nos permitirán hoy, crear una propia. Creo, que es
una de las utilidades que también puede ofrecer la
historia, cuando se cultiva científicamente. Es decir,
cuando se hace en serio.
HIPÓTESIS 1:
La errónea fecha del 4 de
marzo de 1877, es producto de la política practicada en
ese año, sustentada por la filosofía iluminista, que
derivó en liberalismo y en la propuesta del “Progreso
indefinido”
Ha sido el iluminismo
como filosofía, qué a mundializado a la razón, como
universal y extemporal. Es así, que todos los hombres en
cualquier parte del mundo y época, pueden ser
categorizados de la misma manera y desde el mismo lugar:
Europa. La razón escrita con mayúscula, se volvió un
valor inmutable e incontrastable. Aplicado a las
sociedades no europeas, se convirtió en “progreso desde
afuera” y la sentencia sarmientina de “civilización o
barbarie”. Todo lo europeo, se convirtió en civilizador.
Como el ferrocarril que pasó por Escobar, en 1877. Se le
opone a ésta ideología, el historicismo, que toma al
hombre como un ser completo, no fragmentado. Es un ser
único y única es su vivencia en el lugar que le tocó
nacer, vivir y morir. Y cuando se apropia la ideología,
de la historia política de un país, de sus modelos
educativos y culturales, comienza la política del que se
apropia y se termina la historia y la cultura del país
en cuestión.
HIPÓTESIS 2:
El establecimiento de los
Padres Bhetlemitas –como discurso de la evangelización-
en nuestra zona, sumó a la presencia humana antes de
1751, a consolidar una identidad cultural, conciencia
geográfica, relaciones laborales y el nombre de Belén,
para designar a las poblaciones resultantes.
La conquista española,
practicó como geopolítica, la atlantización a través de
sus enclaves cercanos al oceáno o a los ríos. La
espontaneidad de los asentamientos y poblaciones en
nuestra región, se ubicaron en barrancas y bañados, para
realizar sus tareas laborales. Con la compra efectuada
el 5 de noviembre de 1751 de la Hermandad Bhetlemita de
objetivos hospitalarios y devota del niño Jesús de
Belén, aglutinaron a los primeros pobladores, en su
cultura, conciencia espacial, conflictos laborales y el
nombre de Belén como identificación del lugar que
habitaban. Y esto es un “pueblo” con su particular
evolución social e histórica, que, si no desaparece en
el continuo temporal, sigue siendo un pueblo por más que
estructuras tecnológicas nuevas se inserten en su
geografía.
HIPÓTESIS 3:
El
paso del ferrocarril Buenos Aires-Campana o Tren de los
Costa, fue trazado, por la Geopolítica británica de
entonces para unir dos ríos: el Paraná y el Río de la
Plata. Como polea hacia los mercados internacionales,
quedando Escobar, de espaldas al río y encajonado en un
territorio, sin puerto-ciudad, como lo tuvo, tiene y
tendrá, Campana.
Debido al “espíritu” de
la época la llamada “manía ferroviaria”, la especulación
de tierras y la crisis post guerra del Paraguay, fueron
el resultado de la necesidad de cultivos extensivos. Se
suma a ésta causa interna, la geopolítica británica
–como taller del mundo- de proveerse de materias primas.
Por tal motivo, se apropiaron del esqueleto dejado por
la visión española de la atlantización y a través del
ferrocarril, trazaron una telaraña con los rieles, cuyo
centro fue el Puerto de Buenos Aires. En nuestro caso,
crearon el eje BsAs-Campana. Su trazado pasa por
Escobar. El marketing epocal (1877) prometió progreso
indefinido y vendió tierras. Pero quedamos sin un eje
puerto-ferrocarril, que sí, adoptó Campana, como fusión
de dos ideologías: iluminismo e historicismo, a su
favor. Esa configuración espacial, le dio a Campana una
base permanente para adaptarse a los cambios
tecnológicos propios y externos.
CONCLUSIONES
Que ya existían –antes de
1877- habitantes en la zona de Escobar, de acuerdo a los
censos de 1744 correspondientes al período colonial.
Que los mismos,
practicaban actividades económicas, poseían una
identidad cultural y una conciencia geográfica en la
zona de las barrancas del Paraná, islas y bañados.
Fueron considerados habitantes y vecinos por la
geopolítica española.
Que al establecerse la
práctica del oratorio perteneciente a la orden católica
de los Bhetlemitas el 5 de noviembre de 1751, en ocasión
de adquirir las tierras de las que hablamos, comenzó un
proceso social de aglutinamiento y pertenencia social y
cultural. Las mismas van desde las relaciones sociales y
económicas mutuas, hasta conflictos. Este criterio de
“orígen” de los pueblos de la campaña bonaerense, fue
adoptado y reglamentado por la Academia de Historia de
la Provincia de Buenos Aires, de acuerdo a la
categorización del historiador Enrique Barba.
Que el ferrocarril
británico de 1877 –BsAs-Campana o Tren de los Costa, fue
concebido para esa vecina localidad. Su paso por
Escobar, respondió a la geopolítica inglesa de: unir el
Río de la Plata y el Paraná, y éstos con el Puerto de
BsAs y desde ese eje, complementarse con el comercio
internacional (atlantización).
Que ésta impronta, nos
privó del eje Puerto-Río Paraná, para construirlo en
Campana y nos encajonó de espaldas a esa vía navegable y
en lo profundo del territorio. Su promoción comercial y
remate privado en 1877, respondió a la política de
entonces: apropiación de la historia, crecimiento desde
afuera, especulación de compra-venta de tierras y manía
ferroviaria.
Que no se registran en
los Archivos de la Provincia de Buenos Aires
–Gobernación Carlos Casares- ninguna: Fundación,
creación, trazado o autorización, que haga referencia al
“nuevo pueblo de Belén”, como reza el cartel de remate
utilizado para la propuesta del 4 de marzo de 1877, como
fundación de Belén de Escobar.
Que el acto del 4 de
marzo de 1874, fue un acto comercial privado, producto
de la especulación de tierras del momento y a la
emergencia económica post guerra del Paraguay y, no
respondió a interés civilizatorio alguno, ni a mandato
oficil, decreto o ley, ni los actores históricos de esa
compra-venta, eran funcionarios oficiales o los
representaban, por las razones arriba expuestas.
EN CONSECUENCIA:
La verdadera fecha del
surgimiento de Belén de Escobar, ha sido el 5 de
noviembre de 1751, cuando los Padres Bhetlemitas se
establecieron en nuestra región consolidando la
identidad cultural, económica, social, geográfica,
laboral y creando hasta uno de los nombres del antiguo
pueblo de Belén, que, sin interrupciones, llega hasta el
presente.
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