TAN SOLO 50 AÑOS
Por el Prof. Gustavo Issetta

Como en la vida individual, a veces las sociedades llegan a un punto de su evolución dónde la reflexión se instala como acción disparadora. Escobar, no está ajeno a éste proceso social. Próximos a cumplir 50 años de vida institucional, varios son los temas a los cuales está  abocado. Uno de ellos, la conciencia histórica, siempre vivenciada, en lo cotidiano y que ahora se presenta como punto de partida. Porque está en la misma naturaleza de la reflexión, es decir, mirarse como centro de un proceso social y cultural, y no como reflejo de fuerzas externas, totalmente desinteresadas en el Partido de Escobar. Escribo estas líneas, un 4 de marzo de 2009, dónde nuevamente se intenta convencernos que Escobar se “fundó” por obra y gracia de un loteo privado y por el paso del ferrocarril inglés. Que nuevamente la “visión inmobiliaria” quiere decirnos que fuimos un resultado de la “civilización” exterior, cuyo único interés fue la inversión económica y no de propias y sólidas instancias sociales y culturales. Pero como estamos a las puertas de una inflexión del pensamiento local, que sirva ésta referencia como otra enseñanza de la misma historia. La “fundación” oficial de Escobar, no existió nunca. Ni en los archivos provinciales, ni en la lógica de aquella generación del 80, que cuando fundaba o creaba pueblos, se tomaba el trabajo de legitimarlos en tiempo y forma. Repito. Desde estos 50 años, dejaremos atrás las distintas mitologías protohistóricas, el mito de origen, para dar comienzo a la historia científica.

Pero no es el único tema. Así como la Historia, es la política de ayer, la política de hoy, debe proyectarse en profundidad.  Nos referimos al tema relacionado con el lugar adquirido dentro de la Provincia de Buenos Aires. Avatar éste si los hay, de gran abarcabilidad y consecuencias, para la historia del Partido de Escobar. Porque no está solo en la permanente lucha administrativa y política que existe en la provincia de Buenos Aires. Los distintos gobiernos, han generado distintas políticas, por ende, hay que horadar la médula del sistema administrativo, encorsetado en los nuevos usos y costumbres de cada estructura provincial. Si vivir en sociedad, es una guerra en silencio, efectuar un trámite de ésta magnitud, no solo es una guerra, sino una posguerra también. Por eso, lograr obras, planes y una conexión fluida con el gobierno provincial, es la permanente meta de todos los gobiernos municipales, de ayer y de siempre.

El otro tema, es la identidad cultural. En infinidad de charlas y notas, hemos repetido, que Escobar es lo más parecido al País: una especie de Babel moderna, dónde hoy su cada vez más cercanía a la Capital Federal, la sigue haciendo blanco de vaivenes de todo tipo. El famoso “boom” inmobiliario fue uno de los últimos, pero también la erosión a la juventud fue otro. Si bien como siempre, hay bolsones de pensamiento lateral, esto no implica una revolución de la identidad en marcha. Porque éste pensamiento lateral también es reflejo de lo externo, como “autorización” o “credencial” permitida por el mismo sistema cultural. Lo de siempre: crearse una imagen negativa, como “prueba” de democracia, anarquía o revolución, permitiendo así “cambiar algo, para que nada cambie”. El hito logrado en 1988, con la creación de la Casa de la Cultura, como asimismo en los 90, con los distintos Museos, permitió a nuestra rica zona folclórica, tener un lugar. En esto tiene que ver la popularización del Teatro Seminari, dónde artistas consagrados, nos conectan con el medio cultural nacional. Pero la zona en sí, con valores propios, es todo un motor de cultura propia.

Del proceso educativo hasta el momento, es aburrido escribir. Como una maquinaria con batería propia, solo ha obedecido el programa insertado por sus creadores. Es decir, las distintas filosofías educativas que se fueron sucediendo, Debemos remarcar sí, el esfuerzo del docente. Sea los de la isla, como los del centro de Escobar. Se trató de cumplir con los reglamentos, sin olvidar a la realidad local. No es poca cosa.

A nivel político, el aprendizaje no cesa. Asistimos a partir de aquel 1959, a la práctica de distintas estrategias y tácticas, no siempre propias. Desde aquel primer intendente el Tono Lambertuchi caminando por la Tapia de Cruz y ayudando a quien lo solicitase, el enojo del mismo Perón, cuando no se definía el candidato justicialista,  las visitas de Menem a Lambertuchi, pasando con la ruptura socio-política que significó el pattismo, con respecto a un peronismo tradicional, comandado por familias y preocupado más por el superávit, que por la inversión en obras públicas, las presuntas visitas de Hipólito Yrigóyen a la casa de la cúpula, no con fines políticos, el sulky de Don Benito Villanueva dirigiéndose al tren que lo esperaba para llevarlo a los mejores saraos de la Capital, previo paso por la Sociedad Rural, el robo al Banco Provincia en 1969 cometido nada más ni nada menos que por Santucho y Gorriarán Merlo, lugartenientes de la banda asesina del E.R.P que se reunían en un local de la calle Asborno donde hoy hay un lavadero de autos, el discurso del Padre Mujica, confesor de la otra banda famosa de los setenta: los Montoneros, en la Plaza San Martín, el copamiento de Garín por los asesinos guevaristas de las F.A.R cuando robaron el Banco Provincia y mataron al Cabo Fernando Sulling, el busto de Evita casi arrastrado por un tractor y aquellos “libertadores” de Rojas y Aramburu pero defendido por un comisario y otros vecinos, el tanque que dio mil vueltas la Plaza aquel 17 de junio de 1955, el otro tanque que cargó combustible en la Estación de Servicio de los Giordano que venía de dirimir o iba el tema de los colorados y los azules, el gobierno radical de Pololo Larghi y las relaciones políticas con Alfonsín, que junto a Mor Roig – asesinado luego por los Montoneros- tuvieron que ver con nuestra Independencia allá por 1959, Don Julio Cantuarias, autor del tango Padrino Pelao “demorado” en la policía local, peronista confeso acusado anónimamente por los libertadores locales de haber insultado la memoria del Gral. San Martín, Mipo Leone, pasando gente a las islas porque eran perseguidos, uno de ellos Paladino, luego secretario de Perón, las elecciones fraudulentas de los conservadores que pasaban en carro a buscar la libreta de enrolamiento para emitir el voto por el azorado ciudadano que veía en el pescante una escopeta, el voto de Trasande a los 14 años, los asados peronistas, radicales y conservadores. La lista es rica, pero inmensa.

Lo cierto es que, hoy, miramos todos esos hechos, algunos, como dijimos, como experiencia adquirida, otros, como los distintos rostros del peronismo, del radicalismo y de otras fuerzas políticas. Hombres y espadas, como ríos, decía Borges en sus poemas. Que podríamos decir de todo un pueblo, De cada esquina, de aquel patio del hoy Museo Campiglia, antes la Sociedad Cosmopolita, dónde las kermeses eran el nexo social y cultural de las familias y de las iban a convertirse en tales. Hombres y cosas que se conjugaron aquel 1959, si, pero que arrancó mucho antes, y se concretó con aquella Comisión Pro Creación del Partido de Escobar. Es poco, todo lo que podamos escribir. Pero recordemos.     

 
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