Temaikèn
inaugura "El
lugar de los
Wallabies"
Lunes, 03 de
julio de 2011
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Se trata de
un nuevo
espacio
donde los
visitantes
podrán estar
a
centímetros
de estos
pequeños
canguros
originarios
de
Australia.
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Estas vacaciones
de invierno,
Temaikèn
inaugura “el
lugar de los
wallabies”, un
nuevo espacio
que recrea el
ambiente natural
de estos
pequeños
canguros, en el
que los
visitantes
podrán ingresar
y estar a
centímetros de
estos simpáticos
animales,
originarios de
Australia.
El nuevo recinto
fue abierto al
público el
Sábado 2 de
Julio y se podrá
visitar de
Martes a
Domingos en el
horario de 10 a
18 hs; y durante
el periodo de
vacaciones de
invierno, de
lunes a viernes
en el mismo
horario.
Para la creación
de este nuevo
espacio,
viajaron desde
el zoológico de
ZLIN - un pueblo
ubicado a 300 km
de la Ciudad de
Praga, en la
República Checa
- 6 ejemplares
de wallabies
adultos (tres
hembras y tres
machos) quienes
serán la novedad
del Bioparque
Temaikèn para
los próximos
meses.
Familia en
crecimiento
Desde la
reciente llegada
de los 6
ejemplares de
wallabies a
Temaikèn, se
pudo observar
que una cría
asomaba su
cabeza del
marsupio de una
de las hembras,
y por diferentes
controles que se
han realizado,
se estima que
pronto vendrán
otros dos
ejemplares para
completar esta
gran familia.
Al llegar a su
nuevo hogar, los
wallabies
tuvieron que
cumplir con el
período de
cuarentena
habitual en el
sector de
Cuarentena del
Centro de
Reproducción de
Especies
Temaikèn (CRET),
para después
comenzar con la
adaptación al
ambiente que se
diseñó
especialmente
para albergar a
estos nuevos
integrantes.
La adaptación a
su nuevo hogar
Desde el primer
momento, los
cuidadores
construyeron una
relación de
confianza con
estos pequeños
canguros, para
así poder
proporcionarle
la mejor
atención
posible. Por
medio de
diferentes
técnicas de
entrenamiento,
lograron
fortalecer la
conexión
cuidador-animal
y poder
acercarse para
la realización
de inspecciones
visuales, y
facilitar los
controles
veterinarios.
La importancia
del intercambio
de especies se
encuentra
fundamentada “en
la necesidad que
tienen las
instituciones de
mantener
poblaciones
reproductivamente
viables y con
una variabilidad
genética que
evite la
reproducción de
ejemplares
cercanamente
emparentados”
argumentó
Gustavo Gachen
Jefe de Sanidad
y Cuidado Animal
de Fundación
Temaikèn.
Debido al
aislamiento
geográfico del
continente
Oceánico, la
mayor parte de
las especies que
allí habitan son
endémicas y
están habituadas
a los suelos
secos y al clima
semiárido o
desértico
predominante.
Esto provoca que
los animales
puedan recorrer
grandes
distancias en
busca de agua
y/o alimento en
bosques de
pastizales
cercanos a las
costas.
El nuevo lugar
de los wallabies,
tal como el
resto de los
ambientes de
animales del
Bioparque
Temaiken,
respetó y recreó
estas
características
de su ambiente
de origen.
Los wallabies
El wallaby de
cuello rojo (por
su pelaje en la
nuca y sobre los
hombros) habita
los bosques de
eucaliptos, y
áreas de
matorrales a lo
largo de la
costa sudeste de
Australia. Son
animales
herbívoros, y se
alimentan
principalmente
de pasto, hojas,
frutos, semillas
y raíces de
ciertas plantas
que los
abastecen de
agua.
Pueden alcanzar
entre los 13 y
los 18 kg,
siendo los
machos
notablemente más
grandes que las
hembras. Su cola
es larga, les
permite
balancear su
cuerpo y
mantener el
equilibrio
cuando se
desplazan a los
saltos. Las
orejas son
móviles y se
dirigen
inmediatamente
hacia cualquier
sonido, y ante
el peligro
golpean su cola
en el piso.
Si bien son
solitarios,
forman grandes
grupos para
alimentarse o
descansar.
Durante una
excitación
nerviosa o por
las altas
temperaturas del
ambiente, se
refrescan
lamiéndose sus
manos y brazos.
Una de sus
características
más importantes,
es que poseen
una bolsa
cutánea o
marsupio donde
las crías
completan su
desarrollo, y
son
transportadas
durante los 8 a
9 meses hasta
que alcanzan su
madurez.
Presentan un
tiempo de
gestación de 33
días, al final
del cual nacen
crías inmaduras.
Las mismas
trepan desde el
canal de parto
hasta la bolsa,
siguiendo un
camino que la
madre ha marcado
anteriormente
mojándolo con su
lengua. Una vez
que se
introducen en el
marsupio, se
agarran a los
pezones situados
en el interior,
donde obtienen
la leche
materna.
Después de unos
meses, el
pequeño wallaby
comienza a
asomarse fuera
de la bolsa y a
alimentarse por
sus propios
medios. Incluso
cuando este
individuo deja
la bolsa y crece
independientemente,
continúa
metiéndose en la
misma si percibe
algún peligro.
Su estado de
conservación
actual es
“vulnerable” ya
que las
poblaciones se
encuentran
estables, aunque
sus principales
inconvenientes
son la reducción
de su hábitat,
la cacería por
su piel y carne,
y la competencia
por el alimento
con cabras y
ovejas y la
predación por
animales
exóticos como
los zorros.
¿Cómo llegan los
animales a los
zoológicos?
En
contraposición a
la creencia
popular, los
animales que
pertenecen a las
colecciones de
las
instituciones
zoológicas
debidamente
acreditadas y
reconocidas por
organismos
internacionales,
ingresan por
medio de
intercambios,
incautaciones y
donaciones.
Porque para que
un animal pueda
pertenecer a un
espacio
destinado a la
conservación, no
sólo debe
cumplimentar
requisitos
sanitarios, sino
también
justificar su
origen.
Muchos de los
animales que se
incorporan a las
colecciones, se
originan a
partir de
incautaciones de
especies
provenientes del
tráfico ilegal y
el comercio; que
por la impronta
que poseen del
hombre para su
supervivencia,
no pueden ser
devueltos a su
hábitat.
En otros casos
se reciben
ejemplares
heridos para su
rehabilitación,
que en muchas
oportunidades se
encuentran
imposibilitados
de ser
reinsertados en
la naturaleza.
Estos
ejemplares, son
reservados para
reproducción con
el fin de
garantizar la
continuidad de
la especie.
Con el avance de
la tecnología y
la
investigación,
la reproducción
en ambientes
controlados, se
incrementó
aumentando en
consecuencia el
índice de
natalidad. Esto
genera
excedentes en
las colecciones,
que
principalmente
por razones de
consanguinidad
deben ser
trasladadas a
otras
instituciones.
Por normas
internacionales,
cada ejemplar
requiere de
cierta cantidad
de espacio para
desenvolverse en
forma natural y
esto genera que
los espacios
destinados a los
animales sean
cada vez más
grandes.
Justamente éste,
es otro de los
motivos por los
cuales las
asociaciones que
poseen
excedentes de
ejemplares
buscan a través
del intercambio
mejorar las
condiciones del
animal.
En su mayoría
los zoológicos
reconocidos
alrededor de
todo el mundo,
se especializan
en la
conservación de
especies en
peligro de
extinción, lo
que motiva la
continua
búsqueda de
parejas en edad
reproductiva
para asegurar la
continuidad de
la especie.
Por estos
motivos los
intercambios
entre
instituciones
benefician a la
conservación y
la reproducción,
y además
permiten a los
visitantes
conocer el mundo
que nos rodea e
ir
concientizando a
las futuras
generaciones en
el cuidado del
medio ambiente.
Fuente:
escobarnews.com
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