El pasado
viernes, el
teatro municipal
Tomás Seminari
se vio colmado
por una nutrida
concurrencia
compuesta
especialmente
por jóvenes para
escuchar al
historiador
Felipe Pigna,
convocado por el
proyecto "hagan
correr la voz".
El debate tuvo
como prólogo una
disertación en
la que
historiador dio
una definición
de la militancia
desde su propia
experiencia de
vida, e
interpelando a
la historia, fue
ampliando su
explicación en
la que recordó
los logros que
militantes de
distintos signos
políticos
obtuvieron en el
campo social y
político a
principios del
siglo XX.
Tras los 16
minutos que le
demandó a Felipe
Pigna hacer la
definición de lo
que es la
militancia, se
abrió el debate
con los
concurrentes que
preguntaron y
opinaron sobre
diversas
cuestiones.
La Ley de
Medios, fue la
primera pregunta
que llegó a los
oídos del
escritor quien
criticó a la
Sociedad
Iberoamericana
de Prensa (S.I.P.)
y a su
presidente,
Gonzalo
Marroquín “es
sorprendente que
este señor nos
venga a dar
lecciones de
educación y
comunicación,
cuando el
edificio de la
SIP lleva el
nombre de un
agente de la
C.I.A.” disparó
Felipe Pigna,
para luego
defender a la
Ley de Medios
afirmando que
“Es una ley muy
justa. Es una
ley consensuada,
votada en el
parlamento
nacional y muy
debatida en
universidades y
foros de todo el
país”. Para
marcar la
importancia de
la norma, que
aun no se puede
aplicar por los
amparos
judiciales que
pesan sobre
ella, el
historiador dijo
que la ley está
siendo pedida
por muchos
países
importantes del
mundo como “una
ley modélica”,
entre ellos Gran
Bretaña
“parlamentarios
británicos
vinieron a
solicitar la ley
para aplicarla
en Inglaterra.
Ellos tienen
problemas con el
monopolio de la
información de (Rupert)
Murdock” señaló
Pigna.
Así siguieron
preguntas de los
presentes: los
argentinos y la
memoria, la
formación de la
opinión pública
y cuando todo
parecía
encaminado a
seguir
debatiendo ideas
sobre la
militancia, una
joven hizo la
primer pregunta
sobre Patti.
La joven, que
había
participado en
el proyecto
“Jóvenes y
memoria”
preguntó “¿cómo
los jóvenes
podemos
construir
militancia en
este contexto,
donde dos veces
fue intendente
quien hace poco
fue juzgado por
delitos de lesa
humanidad?” a lo
que Pigna
respondió “¿que
mejor lugar para
hacer memoria,
no? Creo que
estos lugares
donde la
desmemoria
campeó mucho
tiempo, es un
terreno fértil
(Escobar) para
dar combate por
la memoria. Y
esto estimula la
militancia.
Ustedes los
jóvenes, en su
gran mayoría, no
compran ese
discurso
autoritario, ni
creen que ese
señor haya sido
una bendición
para estas
tierras”.
Minutos después,
otro joven que
trabajó en el
proyecto
“Jóvenes y
memoria”
insistió sobre
Patti y le pidió
al expositor una
opinión sobre el
juicio a Patti y
Pigna confesó
que “fue una
gran alegría”
que la justicia
condenara “a
este represor
que tuvo el aval
del voto, como
pasó en Tucumán
con Bussi. Era
muy importante
una sanción
judicial para
que aquella
gente que pudo
haberse
equivocado
entienda que se
trata de un
delincuente de
lesa humanidad”
y concluyó
diciendo que “es
esencial para
una sociedad
saldar las
cuentas con su
pasado. A la vez
que se construye
futuro, hay que
solucionar los
temas del
pasado”.
Y después de dar
su opinión sobre
la deuda externa
llegó lo que
muchos
calificaron como
"la pregunta de
la noche".
Desde los fondos
del Seminari,
una joven
preguntó sin
rodeos que
opinión le
merecía que
“acerca de que
ex funcionarios
de Patti sigan
todavía en el
gobierno y que
además sigan
persiguiendo a
compañeros y
empleados
municipales”. De
inmediato el
auditorio
estalló en
aplausos que
trataba de
acallar Miguel
Martínez Rial
(moderador del
debate) sin
resultado alguno
diciendo: “no es
el motivo que
nos convocó,
seria desvirtuar
el tema que nos
convocó".
Por su parte,
Felipe Pigna
respondió a la
joven asegurando
que “la verdad
es que no tengo
la información,
lo voy a
averiguar, por
supuesto” y sin
importarle lo
que le decía
Martínez Rial,
la joven afirmó
que “se estaba
volviendo al
nunca más”.
Luego otro joven
reencausó el
debate en la
militancia,
mientras que
Pigna trataba de
reacomodarse en
su silla.