Juicio a Patti:
al igual que la
fiscalía, la
querella pide
perpetua para el
ex comisario
Viernes, 04 de
febrero de 2011

"Las víctimas de
las familias que
represento
fueron víctimas
de un genocidio"
perpetrado en la
última dictadura
militar,
consideró el
abogado Pablo
Llonto en el
alegato final
hecho ayer ante
el Tribunal Oral
Federal 1 de San
Martín que juzga
a Patti, al ex
dictador
Reynaldo Bignone,
al ex comandante
Santiago Omar
Riveros, al ex
comisario Juan
Fernando
Meneghini y al
ex oficial de
inteligencia del
Ejército, Martín
Rodríguez.
Llonto y la
abogada Ana
Oberlik pidieron
condenas de
prisión perpetua
para todos los
acusados en la
misma sintonía
de las penas
solicitadas ya
por la fiscalía
en el alegato
hecho en
diciembre
pasado.
Tras el receso
estival, hoy fue
el turno de los
representantes
de las familias
de los
asesinados Muñiz
Barreto y
Goncalvez, y de
otros dos
jóvenes
militantes de
Escobar
desaparecidos,
cuyos restos no
fueron
encontrados, los
hermanos Luis y
Guillermo
D´Amico.
El alegato
comenzó poco
antes de las 10,
con Patti
siguiendo las
alternativas del
juicio desde una
ambulancia
estacionada
junto a una
entrada del
auditorio Hugo
del Carril, en
la localidad
bonaerense de
José León
Suárez, hasta
que según su
abogado
defensor,
Alfredo Bisordi,
sufrió una
descompensación.
Esto obligó a
una revisión
médica, que dio
cuenta de una
descompensación
a raíz de una
baja de presión
de Patti, ante
lo cual la
presidenta del
tribunal, Lucila
Larrandart,
dispuso que se
lo traslade de
vuelta a la
clínica Fleni de
Escobar, donde
está internado
tras un
accidente
cerebrovascular,
aunque tiene
dictada prisión
preventiva en su
contra.
Si bien no está
tipificado como
delito, Llonto
pidió a los
jueces que
"contemplen la
figura del
genocidio en la
sentencia porque
nuestro país
formó ejércitos
y fuerzas
policiales
genocidas, se
incorporaron
doctrinas para
justificar la
tortura y
elminación de
personas, y
Argentina agregó
el sello
característico y
lamentable para
nuestra historia
de los ´vuelos
de la muerte´".
Los querellantes
afirmaron que a
lo largo del
juicio se
reunieron "125
pruebas penales"
contra los
acusados y en el
caso de Patti
quedó demostrado
que como oficial
subinspector en
Escobar del 4 de
enero de 1972 al
7 de marzo de
1977, "en el
marco de un
genocidio
cometió
privación ilegal
agravada" contra
seis víctimas,
además de
"tormentos
agravados por
ser perseguidos
políticos" a
Muñiz Barreto,
Goncalvez y los
hermanos D´Amico,
y el "homicidio
triplemente
agravado de
Goncalvez".
"Hubo un plan
delictivo, una
organización
criminal cuyo
fin último era
matar a quienes
llamaban
subversivos. Los
cinco acusados
querían
convertirse en
participantes de
esa empresa que
tenía un
propósito
criminal común:
el exterminio de
todos los
militantes
políticos que
ellos
consideraban
subversivos",
agregó Llonto.
Para la querella
quedó probado
que las víctimas
fueron
secuestradas en
Escobar y
llevadas primero
a un camión
celular
estacionado en
los fondos de la
comisaría, que
había quedado
bajo la órbita
de Institutos
Militares tras
el golpe de
Estado del 24 de
marzo de 1976.
A Bignone, como
comandante de
Institutos
Militares, se lo
responsabilizó
por el crimen de
Muñiz Barreto,
quien según la
causa fue
secuestrado por
Patti en una
carnicería de
Escobar, llevado
a la seccional y
de allí
trasladado al
centro
clandestino de
detención
conocido como
"El Campito" en
Campo de Mayo.
Desde allí fue
sacado junto a
su secretario,
Juan Fernández,
rumbo a Entre
Ríos, donde se
simuló un
accidente de
tránsito para
matar a los dos,
pero este último
sobrevivió y
dejó un
testimonio ante
escribano
público sobre lo
ocurrido antes
de exiliarse a
Europa, donde
falleció tras
declarar ante
una comisión que
documentaba
casos de
violaciones a
los derechos
humanos en
Argentina.
Tras aludir a la
"perversidad" de
Bignone, Llonto
lo consideró
culpable de todo
lo ocurrido bajo
su órbita de
mando y pidió
que se lo
condene en
particular por
el homicidio de
Muñiz Barreto,
al igual que al
ex jefe del
Grupo Especial
de Institutos
Militares,
Rodriguez,
detenido hace un
año tras
permanecer
durante años
como profesor de
Relaciones
Internacionales
en la
Universidad
Católica de
Salta.
Rodríguez, alias
"El Toro", está
acusado de haber
sido uno de los
torturadores de
Muñiz Barreto y
su secretario en
"El Campito".
Al describir
cómo se operó en
Escobar, Llonto
recordó que una
vez Patti le
dijo al hermano
del luego
secuestrado
Gastón Goncalvez,
de 25 años, que
"era peligroso
porque avivaba
giles" e
interpretó que
al luego
intendente de
Escobar y
fallido diputado
"le molestaba
que hubiera
jóvenes en la
militancia para
abrir conciencia
social,
política,
laboral,
gremial".
"En el caso de
Patti y
Meneghini (su
jefe en Escobar)
pretendían
llevar a su
territorio esta
limpieza
absoluta, y
focalizarla en
el territorio de
Escobar y
Garín", sostuvo
el abogado ante
los jueces
Lucila
Larrandart,
Horacio Segretti
y María Lucia
Cassain.
Meneghini, único
procesado
presente en la
sala de
audiencias,
quedó acusado
por los
secuestros de
cinco víctimas y
por el secuestro
y asesinato de
Goncalvez, cuyo
cuerpo calcinado
apareció junto a
otros tres en el
paraje "El
Cazador", cerca
del río Luján,
tras haber
estado detenido
ilegalmente y
ser torturado en
la seccional a
cargo del ex
comisario.
Según se
sostiene, fue
Patti quien
secuestró a
Goncalvez y lo
torturó en
Escobar para
luego asesinarlo
en ese
fusilamiento de
presos, cuyos
cuerpos
estuvieron
enterrados más
de 20 años como
NN en el
cementerio
local, hasta que
una empleada
formuló la
denuncia durante
la intendencia
del ahora
procesado, y
fueron exhumados
e identificados.
Para la querella
"hubo una
planificación
conjunta de la
represión ilegal
en el Gran
Buenos Aires que
incluía a Garín
y Escobar bajo
la dependencia
del Comando de
Institutos
Militares de
Campo de Mayo",
cuya máxima
autoridad era el
ahora también
juzgado Riveros.
En ese marco
"hubo un
circuito que
comenzaba en la
comisaría de
Escobar o Garín,
seguía en la
Unidad Regional
y terminaba en
Campo de Mayo,
como le pasó a
Muñiz Barreto.
Allí se decidía
el destino final
del secuestrado
o a veces en la
misma comisaría,
como les ocurrió
a Goncalvez y
los hermanos D
Amico", concluyó
Llonto.
La etapa final
del juicio
continuará con
los alegatos de
las secretarías
de Derechos
Humanos de la
Nación y
bonaerense
-también
querellantes en
la causa-; luego
será el turno de
las defensas,
últimas palabras
de los acusados
y para marzo se
espera el
veredicto.
Fuente:
Escobar News
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