CONCEJAL JAVIER
PEREZ:
“No podemos
estar ajenos a
todo el trabajo
de Abuelas de
Plaza de mayo”
Martes, 21 de
septiembre de
2010
En
enero pasado, el
Senador Daniel
Filmus había
presentado una
candidatura ante
el Comité
noruego para que
se les otorgue a
las Abuelas sean
el Premio Nobel
de la Paz, que
en abril fue
aceptada.
En este sentido,
desde el
exterior, las
Abuelas han
recibido el
apoyo del Juez
español Baltasar
Garzón y de la
senadora chilena
Isabel Allende,
dando muestra
del impacto que
que ha tenido su
tarea en el
plano nacional e
internacional
por la
perdurabilidad
de sus
conquistas, como
el derecho a la
identidad.
Desde Escobar,
el concejal
justicialista
Javier Pérez
elaboró un
proyecto de
resolución
mediante el cual
el Honorable
Concejo
Deliberante dará
su respaldo a
Abuelas que,
como
organización,
dio un ejemplo,
y fueron más
allá de
recuperación de
la memoria.
Escobar News
dialogó con el
edil quien
manifestó que
“Todos
sabemos la ardua
tarea que vienen
realizando las
Abuelas de Plaza
de mayo en pos
de los derechos
humanos, de los
compañeros
detenidos y
desaparecidos
durante la
última dictadura
y por sobre todo
el gran esfuerzo
que ellas
hicieron para la
recuperación de
los ciento dos
nietos, entiendo
que sin la
loable tarea de
estas mujeres,
no se podría
haber logrado
recuperar la
identidad de
estas personas.”
Y explicó que
“este
proyecto de
resolución no es
otra cosa que un
reconocimiento a
todo lo hecho
hasta el día de
hoy a las
Abuelas de Plaza
de Mayo y no
podemos estar
ajenos a todo el
trabajo de
ellas.”.
Cabe destacar
que Pérez ya
había dado clara
señales de su
sensibilidades
sobre los
derechos
humanos; A
principios de
este año,
impulsó un
proyecto de
ordenanza que
cambiar el
nombre de la
Plaza Brigadier
General Don Juan
Manuel de Rosas,
situada a metros
de la comisaría
1° de Escobar,
por el de Plaza
de la Memoria,
un proyecto que
en la actualidad
se encuentra en
el Departamento
Ejecutivo con un
futuro incierto.
Al consultarlo
sobre el por qué
de sus
inquietudes
sobre los
derechos
humanos, Pérez
respondió que
"soy de la clase
77, y muchos de
los nietos de
desaparecidos
tienen mi edad,
por más que a mi
no me haya
pasado lo mismo
que a ellos, me
toca muy de
cerca. Además,
yo vengo
militando desde
hace muchos años
y tengo
compañeros que
realmente la han
pasado muy mal
en los tiempos
del Terrorismo
de Estado.
En los
considerandos
del proyecto de
resolución, que
abajo se
transcriben, el
concejal
justicialista
rescata parte de
la historia de
Abuelas de Plaza
de Mayo
“la historia
de Abuelas de
Plaza de Mayo se
inicia en
octubre de 1977
cuando un grupo
de mujeres
convocadas de
manera
individual se
unen para
enfrentar una
feroz dictadura
que imprimió el
método del
secuestro de
personas para
acallar sus
voces, y les
arrebató a los
hijos y a los
hijos de sus
hijos; Que
comenzaron a
reunirse en
espacios
públicos para no
levantar
sospechas, en el
Jardín Botánico,
en el Zoológico,
en algunas
iglesias, en
confiterías;
recopilaban
documentación y
hacían firmas
conjuntas y
todos los jueves
se reunían en
Plaza de Mayo” y
también se apoya
en el libro
Botín de Guerra,
primera obra que
relata la
historia de las
Abuelas, para
fundamentar su
propuesta
parlamentaria
““El 24 de marzo
de 1976, un
nuevo golpe
militar sacudió
la sociedad
argentina. A
partir de esa
fecha, el
aparato
represivo –que
ya desde antes
venía
perfilándose y
operando en el
país– de
aceitados
engranajes y
bestiales
procedimientos,
detentó en sus
manos la
totalidad del
poder público.
El Estado
Terrorista
surgió entonces
en todo su
esplendor,
llevando a su
máxima expresión
la Doctrina de
la Seguridad
Nacional.
En su seno, se
abrazaron
fraternalmente
los
representantes
de la
oligarquía, los
de
la Patria
Financiera
y sus primos
hermanos de las
Fuerzas Armadas
y de Seguridad,
verdadera Patria
Torturadora a
esa altura de
los
acontecimientos.
Desde lejos, el
capital
multinacional y
el imperio
aprobaban. Desde
más cerca, el
Poder Judicial
obedecía y la
población
ignoraba o
prefería
ignorar,
amedrentada.
Desde las
catedrales, la
inmensa mayoría
de la jerarquía
eclesiástica
guardaba un
silencio que, no
pocas veces,
parecía más bien
una bendición.
En medio de ese
panorama fue que
dio comienzo la
depredación. En
lo exterior, los
militares que
gobernaban
la Argentina
eligieron el
camino del apoyo
a los más
reaccionarios
regímenes del
continente –en
ocasiones
contribuyeron
también a
derribar
autoridades
constitucionales
de países
vecinos– y el
del respaldo a
las más
sangrientas
aventuras
intervencionistas
yanquis. En lo
interior,
entronizaron el
genocidio. De
acuerdo con
fascistas –y por
momentos
delirantes–
reglas de juego
unilateralmente
impuestas, miles
y miles de
ciudadanos
mayores de edad
o apenas
adolescentes, de
muy variado
compromiso
militante –y
algunos de ellos
carentes de toda
actividad
política– fueron
calificados como
potenciales
enemigos y
pasaron a
engrosar las
siniestras
listas que
caracterizaron
al Proceso: las
de los
torturados, las
de los
fusilados, las
de los
desaparecidos.
Eran los días de
la puesta en
marcha de un
plan
minuciosamente
elaborado y
dirigido por los
jefes máximos de
las Fuerzas
Armadas y
aplicado luego
por una
suboficialidad y
por unos
oficiales
intermedios
netamente
verdugos, que
aún visten
uniforme y
levantan –cada
vez más– la voz
desde los
cuarteles.
Eran los días de
quienes
aseguraban su
deseo de
reimplantar la
decencia pero se
enancaban en la
corrupción, de
quienes
afirmaban haber
llegado para
fundar la paz
pero traían la
muerte, de
quienes
reivindicaban la
propiedad pero
robaban, de
quienes
lagrimeaban de
emoción frente a
la familia pero
la destruían.
Eran, en fin,
los días de los
lobos ya sin
pieles de oveja
que los
disimularan.
Ni los niños se
salvaron de ese
apocalipsis.
También formaron
parte de la
extensa
procesión de las
víctimas. Si sus
padres fueron
los rehenes,
ellos se
convirtieron en
botín de guerra.
Ser asesinados
durante acciones
represivas, ser
masacrados en el
vientre de sus
madres, ser
torturados antes
o después del
nacimiento, ver
la luz en
condiciones
infrahumanas,
ser testigos del
avasallamiento
sufrido por sus
seres más
queridos, ser
regalados como
si fueran
animales, ser
vendidos como
objetos de
consumo, ser
adoptados
enfermizamente
por los mismos
que habían
destruido a sus
progenitores,
ser arrojados a
la soledad de
los asilos y de
los hospitales,
ser convertidos
en esclavos
desprovistos de
identidad y
libertad, tal el
destino que le
tenían reservado
los uniformados
argentinos.
Terribles sus
historias. Este
libro sólo
pretende recoger
algunas de
ellas. Y las de
las mujeres que
entre el dolor y
la esperanza los
buscaron y los
seguirán
buscando hasta
encontrar a
todos y hasta
que se haga
realidad ese
clamor que pide
castigo a los
culpables”.
Javier pérez
destaca también
en sus
considerandos
que
“desde aquella
época Abuelas se
ocupa de la
promoción y la
defensa de los
derechos
humanos,
especialmente
del derecho a la
identidad de los
niños
apropiados; Que
en este lapso
han conseguido
localizar y
restituir a 88
personas
apropiadas,
además de
numerosos logros
paradigmáticos,
como el “índice
de abuelidad”,
un método
específico que
permite
determinar la
filiación de un
niño en ausencia
de sus padres, a
través de los
análisis
genéticos del
ADN”.
En otro tramo de
los extensos
fundamentos,
Pérez señala que
“la elección
de una
institución, y
no de Estela
Carlotto como
presidenta de la
organización,
está vinculada
también a las
características
generales del
proceso. Quienes
estuvieron
detrás de la
postulación
aseguran que la
Comisión
de Oslo prefiere
la presentación
de colectivos y
no de candidatos
individuales, a
modo de ejemplo
cabe señalar que
el año pasado,
con la elección
del ex
vicepresidente
de Estados
Unidos, Al Gore,
le dieron el
premio al Grupo
Intergubernamental
sobre el cambio
climático de
la ONU del que
formaba parte;
Que esta
propuesta se
sustenta en la
labor realizada
por la
institución para
localizar y
restituir la
identidad de
centenares de
hijos de
desaparecidos
nacidos en
cautiverio y
privados de
identidad
durante el
terrorismo de
estado, además
logro la
instauración de
la Comisión
Nacional por el
Derecho a la
Identidad
y propició la
recuperación de
los ex centros
clandestinos de
detención para
transformarlos
en espacios de
memoria; Que El
Nobel de
la Paz es uno de
los cinco
premios de mayor
prestigio del
mundo,
instituido por
el inventor e
industrial
Alfred Nobel;
mientras los
premios de
Física, Química,
Matemática y
Literatura se
adjudican en
Estocolmo, el
Premio Nobel de
la Paz se
entrega en Oslo;
Que el objetivo
de los premios
Nobel es
reconocer a
personas que han
hecho
investigaciones
sobresalientes,
inventando
técnicas,
equipamiento
revolucionario,
como también a
las que hayan
hecho
contribuciones
notables a la
sociedad, siendo
este el concepto
aplicable a la
nominación de la
organización
Abuelas de Plaza
de Mayo que se
ha dedicado
vehementemente a
la defensa y
promoción de los
derechos humanos
y en especial al
derecho a la
identidad”.
Fuente:
Escobar News
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