Señalizaron a la
Comisaría de Escobar como un centro clandestino de
detención
26 de enero de 2012
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En un acto organizado por la Red Federal de Sitios
de Memoria, que coordina el Archivo Nacional de la
Memoria, se descubrió la placa que de ahora en más
recordará los años de plomo en Escobar.
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“Aunque esto parezca nada, es un montón”, dijo Manuel
Gonçalves en la puerta de la comisaría de Escobar.
Quienes conocen la historia, asintieron. Asintió
Federico Wenner, sobreviviente del centro clandestino de
detención que funcionó allí, hermano de Tilo Wenner, que
no pudo sobrevivir. Asintió Camilo Juárez, de la
organización Hijos. También lo hizo Judith Said,
coordinadora ejecutiva del Archivo Nacional de la
Memoria, organizadora del evento. Asintió el público,
conmovido en semicírculo de cara a la comisaría.
Gonçalves dio el discurso más emotivo de ayer, cuando se
descubrió la placa que visibiliza a los centros
clandestinos de secuestro y tortura que funcionaron en
la Argentina durante la última dictadura militar.
Organizado por la Red Federal de Sitios de Memoria, que
coordina el Archivo Nacional de la Memoria, el acto
contó el apoyo de parte de la militancia de zona norte:
la Juventud Peronista Militante de Escobar, La Cámpora,
la Comisión por la Memoria de Escobar, con sus banderas,
llegaron en columna, precedidos por el ruido de los
bombos, y se apostaron a un lado –el izquierdo– de la
comisaría. Del otro extremo, formando un semicírculo,
ocuparon las sillas las familias –abuelos, bebés en
brazos– con los carteles de los desaparecidos de
Escobar. Luego de descubrir la placa, que instalaron en
una pared de la puerta de la comisaría –de modo que
nadie que pase por allí pueda perderla de vista–,
comenzaron los oradores.
“Estamos viviendo un giro cultural, pero tenemos que
darlo entre todos –dijo Said–. Convoco a todos a que nos
respetemos verdaderamente, para que estos hechos no
vuelvan a ocurrir. Y la única forma es cumpliendo con
los pilares de memoria, algo que debemos tener presente
siempre, con verdad, y con justicia para los que fueron
responsables. Este camino no tiene que ver sólo con
cuestiones partidarias, sino con una concepción de vida
que queremos para todos los argentinos.”
El
hijo de Gastón Roberto José Gonçalves, Manuel Gonçalves,
fue todavía más emotivo: “La primera vez que vine a
Escobar vine a ver dónde había estado mi papá, en el
fondo del cementerio de Escobar, en una fosa clandestina
sin ninguna identificación. Y vine solo. Tuve la
necesidad de hacerlo”, empezó Manuel, ante el silencio
de quienes lo miraban: “En esta comisaría mi papá estuvo
secuestrado, fue torturado junto a otros compañeros. De
acá salió y terminó fusilado a orillas del río Luján.
Para mí, Escobar no es una ciudad más. Acá encontré
quizás a las mejores personas que conocí en mi vida. Son
las personas que se quedaron acá y tuvieron que padecer
la impunidad. Porque uno de los responsables de lo peor
que les pasó en la vida, incluso fue intendente de este
lugar”.
“Que hoy podamos ponerle a la comisaría esta placa que
simboliza lo que fue –siguió Gonçalves– es un gran
cambio, y un triunfo de toda la sociedad. Yo estuve
durante mucho tiempo enojado con la sociedad de Escobar.
No podía entender cómo podían haber elegido a Patti como
intendente, pero también sé que lleva muchos años
cambiar lo que la dictadura ha impuesto en la cabeza de
muchas personas. Y aunque esto parezca nada, es un
montón”, completó.
“Por este lugar pasó Tilo Wenner –hablaba su hermano
menor, Federico Wenner, que conoció el centro, detenido
por el mismo Patti–. Pasaron también José Gonçalves, los
hermanos D’Amico, Jesús Bonnet, Ricardo Giménez, Blanca
Buda, Hugo Morini, Marta Velazco”, nombró Wenner. El
acto, que terminó pocos minutos después, lo cerró Camilo
Juárez, de la organización Hijos, quien leyó un poema de
Gastón Gonçalves tras levantar al público con el grito
de “presente” por los 30 mil desaparecidos.
Fuente:
escobarnews.com
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