Leonardo Muller y Hernán Miura, víctimas de una trampa mortal
6 de enero de 2012


Escobarnews.com fue hasta el lugar donde los jóvenes motociclistas perdieron la vida en un accidente que cosechó varias sospechas.
 

 

 

Tras el fatal accidente ocurrido en la zona de Islas de Escobar en la noche del pasado 2 de enero, en el que los jóvenes Leonardo Muller y Hernán Kiyoshi Miura perdieron la vida, escobarnews.com decidió ir hasta el lugar de los hechos para recabar información que ayuden a esclarecer este trágico siniestro del que la Fiscalía Descentralizada de Escobar guarda bajo un estricto secreto de sumario, y del que solo ha trascendido que las investigaciones están orientadas a establecer, en principio, el grado de responsabilidad de la empresa constructora Paname S.A. en los autos que el Ministerio Público Fiscal ha decidido caratular como “Homicidio culposo”.

En la tarde de ayer, cubrimos el mismo recorrido que condujo a la muerte de Leonardo Muller y Hernán Kiyoshi Miura el pasado 2 de enero.

A pie, transitamos los casi 1000 metros de esa calle entoscada que, tras hacer una pronunciada curva, conduce casi en línea recta hasta el puerto regasificador en su punto final.

Ni bien se inicia el recorrido, llama la atención la impresionante cantidad de carteles de señalización en ambas manos de esa arteria, muchos de ellos fijados con relucientes clavos (que parecen no haber sido afectados por el óxido) en los sauces, álamos y hasta ceibos que acompañan al camino.

Muchas de las señales advierten a cada 10 metros que maquinaria y obreros están trabajando en el lugar y otras limitan la velocidad máxima de circulación a 20 kilómetros por hora.

Entre tantos carteles, solo uno anticipa -sin precisión- que el camino va a sufrir una reducción de calzada, pero está por debajo de la línea de la visión de los conductores, casi perdido en la espesura de la vegetación.

El camino que acostumbra a quien lo transita a mantenerse en línea recta, imprevistamente vira hacia la derecha para subir al viejo puente de metal que cruza un pequeño arroyo, un hilo de agua que correr tres metros por debajo del nivel de la calzada. No hay señales que prevengan ese desvío en los últimos 10 metros antes de llegar al puente; un cartel que dice: “Atención, hombre trabajando” es la última señal que se puede ver.

El único letrero que alerta un desvío hacia la derecha está ubicado casi al borde del arroyo, justo donde las bases de hormigón del puente en construcción comienzan a crecer, varios metros más delante de donde el camino se retuerce para buscar el puente de hierro.

El lugar donde la empresa Paname S.A. está construyendo el puente es una gran fosa con su fondo cubierto de escombros y hierros por donde el agua serpentea en dirección al río Paraná.

Personal de la empresa constructora precisó a este medio periodístico que la fosa tiene un diámetro de 28 metros, la distancia que solo una de las motos aquella fatídica noche logró superar.

Semejante cráter no cuenta con las más mínimas medidas de seguridad que requiere. No está vallado, y ni siquiera hay terraplenes que impidan una caída hasta el fondo de la fosa.

Por la noche la situación empeora. El lugar, que carece de iluminación, no cuenta con balizas lumínicas, ni siquiera latas con gasoil ardiendo (como en los viejos tiempos) que adviertan de su presencia, transformándolo en una verdadera trampa mortal para quien no conoce el lugar.

Actualmente la justicia investiga si hubo negligencia o impericia por parte de la empresa constructora para reprocharle la responsabilidad criminal de la muerte de Muller y Miura, a quienes también la fiscalía investiga para determinar si por parte de ellos hubo imprudencia en su manejo, que dicho sea de paso, ambos cumplían toda la normativa de seguridad vial. Las motos contaban con todas sus luces reglamentarias y sus conductores llevaban puestos sus cascos integrales protectores al momento de su deceso.

Sin embargo, nada se dice de la responsabilidad del Estado, en este caso del Estado municipal, ya que es en quien reside el poder de policía para que las empresas (públicas o privadas) cumplan con todas las normativas vigentes y obligatorias que en materia de seguridad cuando realizan una obra de esta envergadura en la vía pública.

Los delitos se ejecutan por acción, o por omisión, y en este caso el Ministerio Público Fiscal deberá también establecer si el Estado no cumplió debidamente con su poder de policía.

Si bien este informe es solo una investigación periodística, puede concluir con estos pocos elementos, sin ser perito, ni especialista en materia de seguridad vial, que las muertes de Leonardo Muller y Hernán Kiyoshi podrían haberse evitado. Solo era necesario el cumplimiento de las normas: Una mejor y eficiente señalización, y con la necesaria iluminación en la zona de obra; solo estas dos condiciones fiscalizadas por el Estado (municipal) podrían haberlas impedido.

Irrita saber que con tan poco, hoy dos familias no estarían sufriendo la pérdida de sus hijos que fueron víctima de una trampa mortal.

Está en las manos de la justicia esclarecer lo ocurrido y determinar la responsabilidad de cada uno de los actores en este luctuoso hecho.

Proveer de conformidad que será justicia.

Pablo Aiello
Director de
escobarnews.com

escobarnews.comon

 



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