Cuatro menores fueron
brutalmente golpeados por la gendarmería en Escobar
Lunes, 24 de octubre de 2011
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Al menos cuatro efectivos de esa fuerza de seguridad
sometieron a los chicos a diferentes vejaciones y
llegaron a amenazarlos si contaban lo ocurrido.
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En
la noche del pasado jueves 20, cuatro menores oriundos
del barrio San Luis de Belén de Escobar –cuyas edades
oscilan entre los 13 y 15 años- decidieron salir a dar
una vuelta por el centro de la ciudad sin saber que esa
aventura, propia de adolescente, iba a terminar en una
verdadera pesadilla al ser demorados por un grupo de
gendarmes que los sometió a una brutal paliza.
Eduardo Lukoski, padrastro de una de las víctimas,
dialogó con escobarnews.com para hacer público lo
sucedido esa noche.
Lukoski, que se desempeña como subcomisario en la
dependencia policial de Garín, recibió en la noche del
jueves 20 un llamado desde la comisaría 1° de Escobar en
el que le informaban que su hijastro de 13 años estaba
demorado, junto a otros tres jóvenes de 14 y 15 años por
“averiguación de ilícito” tras haber sido demorados por
la gendarmería.
Según contó el policía a este medio, los chicos, que
caminaban por una de las calles céntricas de Belén de
Escobar, fueron señalados a la gendarmería por una mujer
que sospechaba que los cuatro adolescentes la estaban
siguiendo, por lo que los efectivos de la fuerza de
seguridad nacional procedieron a identificarlos y
demorarlos al encontrarles entre sus pertenencias una
pequeña navaja Victorinox y una aguja abocat para hacer
piercing.
Por tratarse de menores, los gendarmes trasladan, sin
dar parte a la comisaría de Escobar, a los chicos hasta
el centro de salud de la localidad de Matheu (cinco
kilómetros del lugar de la detención) para que el médico
de guardia revise a los menores y labre el certificado
médico de rigor que da cuenta del estado físico en que
se encontraban al momento de su detención.
El
facultativo, tras efectuar la revisión, emitió el
“precario médico” en el que dejó constancia de los
cuatro menores no tenían lesiones.
Luego de ello, los gendarmes llevan nuevamente a los
menores al móvil en que los debía trasladar hasta la
comisaría de Escobar.
Una vez arriba de la camioneta, los chicos -sin
fundamento alguno- comenzaron a ser objeto de diferentes
vejaciones, desde desnudarlos y
esposarlos para sentarse luego sobre ellos mientras que
los insultaban, hasta golpearlos brutalmente con sus
cachiporras y otros elementos contundentes.
La
situación de miedo hizo que uno de los chicos (inválido,
que ocho meses atrás había perdido un brazo) comenzó a
manifestar convulsiones y uno de los uniformados lo
amenazó –cuenta Lukoski- con volarle de un escopetazo el
otro brazo si llegaba a vomitar en la camioneta.
Poco antes de llegar a la dependencia policial, los
gendarmes amenazaron a los menores con “encontrarlos en
la calle para darles otra paliza” si llegaban a contar
lo sucedido a los policías.
Los chicos, petrificados por el miedo, solo empezaron a
contar lo que les habían hecho los gendarmes al oficial
de guardia cuando estos se retiraron del lugar.
Los menores narraron los hechos y mostraron las huellas
frescas de la salvaje golpiza que habían quedado ocultas
debajo de sus ropas y en el cuero cabelludo de algunos
de ellos.
Frente a esta situación, el oficial de servicio dio
inmediatez a las actuaciones llamando en primera
instancia a los padres de los chicos.
Lukoski, que suponía que su hijastro estaba durmiendo en
la casa de uno de sus amigos, concurrió de inmediato
junto a los padres de los otros chicos demorados hasta
la dependencia policial desde donde se trasladaron hasta
el centro de salud de Matheu donde los menores fueron
auscultados por el mismo médico que los había atendido
en la primera oportunidad.
El
galeno recordó de inmediato a los chicos y constató las
lesiones que poseían en sus cuerpos que quedaron
reflejadas en un nuevo informe médico.
A
la mañana del día siguiente, los padres de las víctimas se
presentaron en la fiscalía local para radicar la
denuncia penal contra los cinco gendarmes que golpearon
y amenazaron a los chicos.
Por tratarse de funcionarios públicos, la Dra. María
Paula Gaggiotti, titular de la fiscalía interviniente,
derivó las actuaciones a la Unidad Fiscal Administrativa
de Campana para que en ese ámbito se siga investigando
el hecho de inusitada violencia.
Fuente:
escobarnews.com
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