Pese a que el clima que amenazaba con aguar la fiesta y
al sonido que intentó ahuyentar a los músicos, el pueblo
de Escobar pudo festejar sus 52 años de su emancipación
del partido de Pilar, transformándose en el distrito N°
116 de la provincia de Buenos Aires.
Desde las 16 hs. los artistas locales pasaron por el
escenario montado en el predio del polideportivo Luis
Monti y tuvieron la posibilidad de mostrar su arte y
reencontrarse con su público ante
una incalculable multitud de vecinos que se acercaron
hasta allí para disfrutar del festival organizado por la
Municipalidad de Escobar y que contó con la conducción
de Manuel Wirtz.
Walter Mary, el Grupo Señales y Alma Belén, entre
otros, sufrieron en carne propia los desperfectos
técnicos en el sonido que llegaron a ser calificados por
el propio conductor del festival como “una falta de
respeto” hacia los artistas y el público.
A la hora en que Facundo Mocoroa subió al escenario
(cerca de las 20 hs.) los inconvenientes técnicos
desaparecieron y el Cufa, a fuerza de chacareras,
preparó al público para recibir a León Gieco que comenzó
a cantar para Escobar pasadas las 21 hs. tras haber
participado en el espectáculo solidario del Día del
Estudiante Solidario con el que se conmemoró el quinto
aniversario de la muerte de los estudiantes del colegio
Ecos.
Los primero acordes de El fantasma de Canterville dio
inicio a un espectáculo
apoyado por un eficaz multimedia con proyecciones de
videos de los años de plomo que acentuaban cada letra de
las canciones con las que el santafesino recorrió toda
su historia artística durante más de dos horas en las
que el público pudo escuchar sus más recordados
trabajos.
Cada una de sus canciones tuvo las dedicatorias y
mensajes de compromiso social que siempre están
presentes en los conciertos de León Gieco. Las Madres de
Plaza de Mayo, María Elena Walsh y la Negra Mercedes
Sosa, entre otras mujeres, estuvieron en el recuerdo del
hombre nacido en Cañada Rosquín que bajó línea contra le
violencia de género “si hay algún hijo de puta acá que
le pegue a las mujeres, que suba al escenario que los
vamos a cagar a palos” desafió León. Otro tanto ocurrió
a la hora de recordar al militante social asesinado por
la policía en 2001, Claudio “Pocho” Lepratti con “El
ángel de la bicicleta” cuando la canción iba terminando,
Gieco expresó su indignación contra este episodio de
gatillo fácil.
Al momento
de repasar su obra "De Ushuaia a la Quiaca" Gieco
criticó a los medios de comunicación por la poca
difusión del material relacionado con ese trabajo "por
no ser comerciales" a la vez de destacar al canal
Encuentro afirmando que "gracias a este gobierno tenemos
al canal Encuentro donde pueden ver estas cosas" y confesó sentirse "orgulloso de tener una
presidenta como esta".
Con canciones como “En el país de la libertad”, “todos
los caballos blancos”, “De igual a igual” y “Pensar en
nada”, sumado a las imágenes desgarradoras
principalmente del proceso militar, el recital se fue
cargando el ambiente de emociones que llegó a su momento de máxima
expresión cuando León Gieco cantó a capella “Cinco
siglos igual” -que si bien estuvo dedicada al presidente
de Bolivia, Evo Morales- sirvió para llamar a la
reflexión en vísperas de los “festejos” por el genocidio
en América que se puso en marcha en 1492.
Como no podía ser de otra manera, León Gieco se despidió
de Escobar con “Solo le pido a Dios” que la gente
acompañó con aplausos y reconocimientos.
Musicalmente hablando, cabe destacar la participación
del guitarrista Cubero Díaz (una leyenda del rock
nacional que acompañó, entre otros, a bandas como Billy
Bond, Pedro y Pablo, y los Abuelos de la Nada en
la época dorada de la música contemporánea argentina)
que con sus zapadas y solos impresionó a los más jóvenes
que no salían de su asombro por la calidad musical del
"viejito".
Al
comienzo del espectáculo, el músico había dicho “espero
que estemos a la altura de estos festejos”. Sin lugar a
dudas, la actuación superó con creces esa expectativa.