La cultura
popular apretó
el pomo y
Escobar fue un
carnaval
Martes, 08 de
marzo de 2011

Pasaron más de
15 años de los
últimos
carnavales que
Escobar
recuerde, antes
de ser
prohibidos por
el gobierno de
Patti; en ese
oscurantismo,
los corsos se
habían
transformado en
malas palabras,
a pesar de que
representaban
una de las
expresiones de
la cultura
popular del
pueblo.
La
reincorporación
de los feriados
por el carnaval
inyectó aire
fresco a las
murgas que
deseaban
compartir su
arte con los
vecinos de todo
el país. Sin
embargo, en
Escobar, los
festejos de los
carnavales
estuvieron a
punto de
naufragar por
una desacertada
decisión
política del
Ejecutivo
Comunal que fue
corregida a
último momento
por la
insistencia de
varias
organizaciones
intermedias que
no bajaron los
brazos ante los
fundamentos que
nunca habían
sido blanqueados
por la
administración
Guzmán y que
habían sido
encubiertos por
un mero
tecnicismo para
negar el permiso
solicitado.
El pasado lunes
7, cien metros
de la calle
Yrigoyen fueron
el escenario,
donde, bajo la
consigna “La
calle es del
pueblo y
carnaval
también”, la
gente se
reencontró con
la costumbre de
rendirle culto
al rey Momo.
Las actividades,
organizadas por
la
Biblioteca
Popular
Rivadavia de
Escobar,
comenzaron a las
13 hs. con una
radio abierta,
seguido de
diferentes
atracciones,
mientras que las
murgas se iban
acomodando en la
esquina de
Yrigoyen y Tapia
de Cruz.
Una exhibición
capoeira y una
magnífica
actuación de la
Cuerda de
Candombe de
Escobar fueron
poniendo el
ritmo a una
tarde en la que
estaba
garantizada la
diversión para
toda la familia.
Como en todo
corso, las
bombitas de agua
y la nieve
artificial
estuvieron
presente y
chicos y grandes
se
entremezclaron
con una alegría
que hacía mucho
tiempo que no se
veía en las
calles
escobarenses.
Cuando el sol se
iba despidiendo,
y mientras que
algunas bombitas
de agua
buscanaban sus
blancos, las
murgas
comenzaron a
desfilar por la
Yrigoyen y, a
fuerza de sus
tambores y
redoblantes,
convocaron a una
nutrida
concurrencia que
desbordó las
veredas del
improvisado
sambódromo.
Pasaron por allí
Los Garufas de
Escobar, Los
Chifladitos de
Maschwitz y Los
Gigantes de
Garín que con
sus bailes,
ricos en un
particular
lenguaje
corporal,
deleitaron a
chicos y
grandes,
mientras que por
los micrófonos
se decía una y
otra vez “la
calle es
nuestra” dejando
en claro que la
lucha contra el
monopolio de los
espacios
públicos que
ejercer el
Municipio aun
está en pie.
Otras
expresiones
culturales
dijeron presente
en los festejos
que dan paso a
la cuaresma
cristiana.
El folclore, con
la presentación
del conjunto de
malambo de
Maquinista Savio
y el ritmo
tropical, a
cargo de la
Sonora de Belén
cosecharon
aplausos de la
gente que no
dejaba de
disfrutar de una
fiesta
inolvidable.
Más allá de lo
estrictamente
artístico y
cultural, hay
que destacar
que, gracias a
la inicial
postura de la
comuna
escobarense, las
organizaciones
intermedias se
unieron en una
lucha común,
poniendo en
marcha un motor,
que de
mantenerse las
instituciones
organizadas y
unidas, será
imposible parar.
Arengados por
haber
doblado el brazo
a un Municipio
que tuvo que
pedir disculpas
y cambiar su
actitud frente a
la cultural
popular las
organizaciones
intermedias
tienen todo para
ganar.
Lógicamente que
hay asignaturas
pendientes,
entre ellas, una
revisión por
parte de la
Municipalidad de
escobar frente a
la política
cultural
surgidas en
diferentes
entidades no
gubernamentales
que esperan el
apoyo del
Ejecutivo para
llevar adelante
sus actividades,
pero sin
publicidad del
Ejecutivo. Todo
un desafío,
pero, tal vez,
sea una
excelente
oportunidad para
demostrar que la
política es el
arte de lo
posible. Después
de todo, 2011 es
un año
electoral.
Fuente:
Escobar News
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