Se realizó un
“positivo”
operativo de
saturación en
Belén de Escobar
Domingo, 06 de
febrero de 2011

Desde la llegada
del Plan
Centinela al
partido de
Escobar, los
gendarmes fueron
cuestionados por
los vecinos de
las localidades
en que se los
vio en una labor
de prevención
que dista mucho
a lo que se
esperaba.
En efecto, los
60 gendarmes que
se distribuyen
en los partidos
de Escobar y de
Pilar, desde su
llegada, fueron
vistos
realizando
controles
vehiculares o
realizando
“patrullajes a
pie” en los
centros
comerciales de
las localidades
escobarenses.
En Belén de
Escobar –por
ejemplo- se ha
convertido en
una postal
cotidiana ver a
los gendarmes
hacer rondas en
torno a la plaza
Gral. San
Martín, una
presencia que
las autoridades
de esta fuerza
afirman se
limita a la
prevención para
“dar
tranquilidad a
la población”
mientras que los
vecinos aun
esperan que los
uniformes verde
oliva se hagan
presentes en los
barrios, en
especial los más
conflictivos.
Si bien a su
llegada, la
Gendarmería
mantuvo
reuniones con la
policía local y
con la Dirección
de Prevención
Comunitaria de
la Municipalidad
de Escobar para
tener un
panorama de la
situación en
materia de
seguridad en el
distrito, la
fuerza, que
responde
directamente al
Ministerio del
Interior de la
Nación,
establece sus
propias
estrategias de
trabajo,
solapándose, en
muchas
ocasiones, con
los trabajos de
prevención que
realiza la
policía local a
la que recurre
solamente cuando
detienen a algún
individuo en la
vía pública.
El pasado sábado
desde las 22 hs.,
y por espacio de
tres horas, la
Gendarmería
aceptó en
convite del
Municipio para
realizar, en
forma conjunta
con la policía
local y la
Dirección de
Prevención
Comunitaria, un
operativo de
saturación,
control
vehicular y de
alcoholemia en
la intersección
de la Av. Tapia
de Cruz y la
calle Colón de
Belén de
Escobar.
El operativo
arrojó como
resultado el
secuestro de dos
motocicletas y
dos automotores
por falta de
documentación y
se labraron más
de 10
contravenciones
a conductores de
diferentes
rodados por
alcoholemia,
varios de ellos
con mediciones
que superaban
los 1,5 mg/l en
el aire
aspirado, lo que
evidenciaba un
alto grado de
ebriedad de los
infractores.
La única
intervención de
la gendarmería
para destacar en
este operativo
fue la
persecución y
detención de un
automovilista
que intentó
darse a la fuga
por no contar
con los
documentos en
orden de su
rodado.
Como es lógico
de suponer, este
operativo estuvo
lejos de los
resultados que
podría haber
obtenido de
ejecutarse en el
real horario de
la movida de la
noche de Escobar
que no se vio
perjudicada en
lo más mínimo,
tomando en
cuenta que
cuando finalizó
el operativo
(alrededor de la
1 de la
madrugada)
recién los
jóvenes
comenzaban a
hacer “la
previa”.
El punto
seleccionado
para concretar
el operativo
tampoco fue el
más apropiado, a
escasos metros
de allí, está la
terminal de
colectivos que
fue escenario en
un sin fin de
oportunidades de
los desmanes
ocasionados por
los jóvenes a la
salida de los
boliches.
El Comandante
Testa, Jefe
Segundo del
Escuadrón de
Gendarmería
afectado a
Escobar y Pilar,
sostuvo en
reiteradas
oportunidades
–en diálogo con
Escobar News-
que la función
del Plan
Centinela es
estrictamente
preventiva, al
tiempo que
afirmaba que la
presencia de
Gendarmería en
Escobar “brinda
tranquilidad” en
la población que
puede realizar
sus compras y
operaciones
bancarias en los
centros
comerciales “con
seguridad”. En
tanto, concluyó
que el operativo
de saturación
fue “positivo”.
Escobar News
quiso obtener
del gendarme
algunos datos
estadísticos
sobre los
resultados
obtenidos
mediante el Plan
Centinela en el
partido de
Escobar, lo que
fue imposible,
ya que la fuerza
a la que él
representa
responde
solamente y en
forma directa a
la cartera
conducida por
Nilda Garré.
Visto de este
modo, y sin
resultados a la
vista, el tan
publicitado Plan
Centinela en
Escobar es un
mero maquillaje
en materia de
seguridad.
|
Un borracho
desorientado
Era la 1 de
la madrugada
cuando los
gendarmes
comenzaban a
desmantelar
el
dispositivo
en la
intersección
de Tapia de
Cruz y
Colón,
mientras que
el personal
policial se
vio
sorprendido
por un joven
que venía
serpenteando
por la
vereda de
Tapia de
Cruz
mientras iba
tomando
cerveza que
llevaba en
un envase
plástico.
Al llegar a
la
plazoleta,
el joven fue
sometido a
un control
de
alcoholemia
que dio una
sorprendente
medición de
2,2 mg/l lo
que
justificaba
su singular
andar.
A pesar de
su estado de
ebriedad, el
desorientado
joven
insistía en
continuar en
su
indefinida
marcha,
mientras que
uno de los
uniformados
lo retenía
en el lugar
esperando
las órdenes
del Crio.
Vara, que
seguía de
cerca la
situación,
una
situación
que fue
interpretada
como un
desafío al
operativo
implementado
en el lugar,
a pesar que
a las claras
el joven no
estaba en
condiciones
de evaluar
una evasión
a la
presencia
policial.
El titular
de la
Comisaría 1
ra. de
Escobar
decidió
detener
personalmente
al joven
alcoholizado,
subiéndolo a
un
patrullero
para
trasladarlo
hasta la
dependencia
policial,
donde
finalmente
pudo “dormir
la mona”. |
Fuente:
Escobar News
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