Construirán un
puerto de aguas
profundas en
Escobar
Miércoles, 27 de
abril de 2010
Una
idea que circuló
con mucha fuerza
cuando se
anunció la
construcción de
un parque
industrial en
Loma Verde fue
la de construir
un puerto de
aguas profundas
sobre el río
Parana de las
Palmas, un valor
agregado que lo
haría hasta más
competitivo con
su par de
Campana que
tiene un puerto,
pero mucho más
distante de
Buenos Aires.
En este sentido,
durante las
últimas semanas
corrieron
versiones de que
un puerto de
aguas profundas
se iba a
construir en el
kilómetro 70 del
Paraná de las
Palmas, sin
muchas
precisiones,
estos rumores se
fortalecían con
un supuesta
reunión en Casa
de Gobierno
entre el
Ministro de
Planificación
Federal, Julio
De Vido y el
Intendente de
Escobar, Sandro
Guzmán, en la
que se estarían
dando las puntas
finales al
megaproyecto.
Escobar News
inició una
investigación al
respecto y
consultó con
fuentes
confiables para
conocer los
pormenores del
emprendimiento.
Fue así que
tuvimos acceso
al estudio de
impacto
ambiental que
elaboró la
consultora
Serman el que da
cuenta de un
proyecto
portuario, pero
en manos
privadas.
Efectivamente,
como surge de
los dos cuerpos
del estudio, la
intención es la
de construir un
puerto de aguas
profundas, pero
este
emprendimiento
sería privado,
más
precisamente, el
puerto sería
propiedad de la
petrolera YPF.
El proyecto,
titulado
“Proyecto de
Regasificación
de GNL e
inyección de gas
natural de la
provincia de
Buenos Aires”
tendrá como
único y
exclusivo fin el
de la
regasificación
de gas licuado,
para su
transporte por
gasoducto hasta
la vecina
localidad de Los
Cardales,
partido de
Exaltación de la
Cruz, donde se
conectaría con
el Gasoducto del
Norte.
Este puerto,
donde
funcionaría la
planta de
regasificación
de gas natural
licuado, sería
equiparable con
el ya existe en
el puerto de
Ing. White,
Bahía Blanca,
donde viene
operando desde
2008 y el que se
encuentra en
Teeside, Gran
Bretaña.
Para este fin,
YPF ocuparía una
superficie de al
menos 125
hectáreas a la
altura del
kilómetro 70 del
río Paraná de
las Palmas,
donde desemboca
el arroyo Los
Yerbales.
Escobar News
dialogó con
algunos de los
propietarios de
estas tierras
quienes
indicaron que
fueron visitados
por ejecutivos
de la petrolera
para proponerles
la compra de sus
tierras y muchos
de los titulares
de los campos,
que lindan con
la Reserva Los
Talares y con el
Club Jardín
Náutico Escobar,
llegaron a
firmar un acta
de compromiso
con YPF quien
sería la
compradora en
privilegio,
frente a futuras
posibles
ofertas. De esta
manera, YPF, que
ya tiene las
propuestas
económicas
emitidas a cada
uno de los
propietarios,
echa por tierra
a las posibles
especulaciones
que se podrían
generar en el
sector
inmobiliario.
La semana
pasada, Sandro
Guzmán convocó a
los concejales
del bloque
oficialista a
una reunión
donde les
exhibió este
proyecto que en
un principio fue
bienvenido por
los ediles,
quines sin
embargo, a pocos
minutos de
iniciada la
reunión,
comenzaron a
exigirle al Jefe
Comunal una
negociación para
obtener de
ciertos
beneficios para
el Distrito,
entre ellos, el
arreglo de la
ruta 25, la
recuperación de
la costa, donde
actualmente
funciona el
puerto de
Escobar, para su
explotación
turística, la
adecuación de
dos puentes
sobre el río
Luján y el
empleo de mano
de obra local
tanto para la
construcción del
puerto como para
su operación.
Tomando en
cuenta la
magnitud del
emprendimiento,
los intereses
que hay en juego
y la poca
factibilidad de
que el puerto
tribute tasas al
Municipio,
resulta una
ganga para los
actores
involucrados.
Aunque algunos
de los presentes
vieron la
oportunidad para
que Escobar
tenga su propio
puerto de aguas
profundas para
potenciar al
planificado
parque
industrial de
Loma Verde que
de esta manera
permitiría a las
empresas acceder
a otros mercados
por vía fluvial.
Una esperanza
que se diluye
rápidamente al
analizar el
plano del
puerto, que no
deja margen para
una posible
ampliación.
Para allanar el
camino al
proyecto de
regasificación
de GNL, el
Honorable
Concejo
Deliberante
deberá
recategorizar
las tierras
afectadas al
emprendimiento
que, tras la
zonificación del
año pasado, son
consideradas
como tierras
para uso
recreativo y,
mediante la
ordenanza que
precisa el
Departamento
Ejecutivo,
mutarían a uso
industrial,
cuadrando
legalmente con
la actividad que
se realizará.
El estudio de
impacto
ambiental
elaborado por la
consultora
Serman presenta
al puerto como
un
emprendimiento
inocuo para el
medioambiente.
Pero el 40 % del
gasoducto, que
tiene una
extensión de más
de 30
kilómetros,
atravesará zonas
de humedales y
tierra anegables
y, más allá que
está previsto
que se
construirán
según los
linimientos de
las normas NAG
diseñadas por el
Ente Regulador
del Gas (ENERGAS)
no arroja
certeza de que
modo puede
impactar las
excavaciones de
trincheras al
entorno
ambiental.
Hasta tanto se
termine la
planta de
regasificación
en tierra, la
operación de
vaporización del
fluido se
realizará en
buques nodrizas
regasificadores
denominados como
“metaneros” (con
un porte de 280
metros de
eslora) que
amarrarán en el
canal troncal de
navegación,
desde donde, una
vez concluido el
proceso, serán
trasladados con
barcos de menor
porte hasta el
puerto bajo la
operatoria “ship
to ship” para su
inyección a alta
presión al
gasoducto.
Tanto la
operatoria
abordo de estas
embarcaciones,
como en tierra,
cuando este
terminada la
planta de
regasificación,
en el proceso de
regasificación
intervienen
bombas
criogénicas a
las que se les
suministrará
algunos
aditamentos
químicos que,
junto a los
lodos
resultantes de
los líquidos
oleosos, deberán
ser separados
para su
disposición
final en
tratadores
autorizados.
Pero el proyecto
nada dice de los
químicos que se
utilizarán ni de
cómo va a ser la
metodología, ni
de los controles
de supervisión
para evitar
algún percance
que pueda
afectar a la
flora o la fauna
autóctona.
Otro tanto
sucederá con el
lecho del río
que por el
constante
depósito de
sedimentos
deberá ser
dragado
permanentemente
para garantizar
su navegación,
lo que podría
afectar a la
fauna ictícola
del río Parana.
También la costa
sufriría una
modificación, ya
que el lugar
elegido del río
para la
construcción de
los muelles, no
tiene el ancho
suficiente para
la operación de
giro de las
embarcaciones,
por lo cual se
deberá corre la
costa 70 metros
tierra adentro
para que los
buques puedan
maniobrar sin
inconvenientes.
Escobar News
consultó con un
geólogo del
Conicet, quien
prefirió
mantenerse en el
anonimato, sobre
cuales pueden
ser las
consecuencias
del corrimiento
de la costa y en
un análisis muy
concreto indicó
que el cambio
del perfil del
río puede
generar cambios
en la dinámica
del río, que con
el cambio de sus
corrientes,
podría afectar
la navegabilidad
aguas abajo que
impondría la
necesidad de un
dragado más
frecuente del
canal troncal de
navegación para
mantener su
actual
profundidad.
Concretamente,
este proyecto
resultaría poco
beneficioso para
el partido de
Escobar, ya que
en un principio
ni siquiera
sería
beneficiado con
un mínimo del
gas procesado
para el uso
industrial o
para el consumo
domiciliario, el
puerto no
tributaría a las
pobres arcas del
Municipio, un
entorno
ambiental
amenazado por la
actividad
invasiva del
hombre y,
principalmente,
Escobar perdería
toda posibilidad
de tener su
puerto de aguas
profundas.
Fuente:
Escobar News
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