LOS CIEN AÑOS DE MASCHWITZ
Se realizó el acto
protocolar con el que se dio inicio a una serie de
festejos
Jueves, 04 de
marzo de 2010
El acto se llevó adelante en el salón de la
parroquia de la centenario Pueblo de las Artes con
la presencia de autoridades municipales, fuerzas
vivas y vecinos ilustres.
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Sin
lugar a dudas, Ingeniero Maschwitz es una de las
localidades que componen al distrito escobarense con
mayor identidad y, a pesar de que hace 25 años fue
reconocida como ciudad, conserva el espíritu de pueblo.
Hoy, el pueblo comenzó a transitar su vida como una
población centenaria cuando pasadas las 10 hs. el salón
de la parroquia San Antonio de Padua se convirtió en el
escenario donde se realizó el acto protocolar para
conmemorar el centenario de Ingeniero Maschwitz,
poniendo así un punto de inicio a los merecidos
festejos.
Estuvieron presentes casi todas las autoridades
municipales y la mayoría de los concejales que ocuparon
mayoritariamente el limitado espacio que podía brindar
el salón que, por esas horas, se había tornado casi
asfixiante por el intenso calor.
La
ilustre vecina de Maschwitz María Eugenia Cufré de
Bertolotti, al hacer uso de la palabra, hizo un breve
repaso de la historia del pueblo desde las épocas de
Benito Villalba hasta el actual Pueblo de las Artes.
Tras destacar como muy especial que el pueblo cumpla
cien años, Cufré de Bertolotti recordó a los primeros
pobladores de la parada del kilómetro 47 del Ferrocarril
Central Argentino y, en tal sentido, afirmó que “somos
la consecuencia de aquellas familias” y recordó a las
arenosas calles de Maschwitz en las que jugaba cuando
era tan solo una niña y que muchos de los legendarios
pobladores utilizaron para levantar las paredes de sus
propias casas.
Sus palabras fueron acercándose en el tiempo y comenzó a
recordar
como Maschwitz, elegida por aquel entonces por
personalidades del arte, fue trasformándose en el Pueblo
de las Artes, gracias al movimiento cultural que
trajeron aparejados los nuevos vecinos.
La
aparición del nombre de Maschwitz en una publicidad de
una cerveza para Mariquita resultó muy beneficioso para
la ciudad “para que nos conozcan”.
Agradeciendo a los de ayer, la ilustre vecina instó a
las generaciones más jóvenes a que "trabajen con amor,
para darle a Maschwitz un color propio”.
Por su parte, el Intendente Guzmán, se excusó del lugar
elegido para realizar el acto protocolar por la
imprevisibilidad del clima que anunciaba lluvia para
este día tan especial y apeló a la brevedad en su
discurso por el intenso calor que reinaba en el salón
parroquial.
Guzmán manifestó que “Maschwitz es muy particular y
tiene una cultura por la que es conocido en toda la
Provincia de Buenos Aires” .
En
otro pasaje de su alocución el Intendente expresó que
“tenemos que trabajar todos en forma conjunta para que
Maschwitz siga creciendo. Ningún pueblo puede salir
adelante sin las instituciones, yo siempre digo que las
autoridades estamos de paso pero las instituciones
quedan, por eso hay que apoyarlas porque son las que a
través de las distintas generaciones van a seguir
haciendo crecer a este pueblo”.
Posteriormente, se descubrieron las placas
conmemorativas a esta fecha tan especial en la que se
recuerda la imposición de su nombre actual a la
estación del hasta entonces kilómetro 47 del Ferrocarril
Central Argentino.
El
cierre del sencillo acto estuvo a cargo de Emiliano
Colta quien cantó la chacarera de su autoría “Los
Arenales” con la que el cantaautor de Maschwitz le
rindió su homenaje a la ciudad que lo vio nacer.
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Cacho
Pissaco reloaded
Si otra vez. Fue en el cincuentenario de Escobar y
en el centenario de Ing. Maschwitz también. El
Director de Ceremonial había pasado por un mal
momento en la mañana del cincuentenario de Escobar
cuando al descubrirse las placas conmemorativas del
50° Aniversario de Escobar, habían quedado al
descubierto gruesos errores de ortografía en sus
inscripciones.
El centenario de Maschwitz fue testigo de una nueva
distracción de quien confeccionó la placa
recordatoria que aportó el Municipio.
El manifiesto error en la placa indica como año en
que la imposición del nombre de la centenaria ciudad
fue 1810, cuando debería señalar 1910.
Algunos
especularon con que se trataba de ahorrar y así
tener una placa preparada para el bicentenario de
Maschwitz, pero no hubo vuelta posible.
Eso si, una vez
advertido el error, la placa desapareció de la vista
de los presentes, tal vez, rumbo al taller para
resolver este error que agregó la nota de color al
acto protocolar.
Vaya uno a saber en que andaba pensando el
pantógrafo…
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