La guerra de los
pantalones
40 latigazos por
usarlos en Sudán
La
policía disparó gases lacrimógenos y golpeó ayer a un
centenar de personas, en su mayoría mujeres, que
protestaban frente a un tribunal sudanés donde se juzga
a una periodista acusada de violar el estricto código de
vestimenta musulmán al vestir pantalones en público.
La policía dispersó a los manifestantes, que daban su
respaldo a Lubna Ahmed Hussein (30), quien escribe
regularmente para el diario de izquierda Al Sahafa y
trabaja en la oficina de prensa local de la ONU. La
mujer podría ser condenada a 40 latigazos, al ser
acusada de "vestir indecentemente". La audiencia fue
postergada hasta el 7 de septiembre.
Las mujeres agitaban pancartas con consignas como
"Contra la flagelación" y algunas llevaban pantalones en
solidaridad con Hussein. Según la interpretación de la
ley islámica (sharía) que fue adoptada por el régimen
que ascendió con el golpe militar del presidente Omar al
Bashir en 1989, en Sudán se considera indecente que las
mujeres vistan pantalones. Pero los activistas y los
abogados señalan que la aplicación de esa ley es
arbitraria. El presidente sudanés ha sido acusado por el
Tribunal Penal Internacional de crímenes de guerra y
contra la humanidad.
Hussein, quien viste tradicionalmente la tarha, un gran
pañuelo sudanés que cubre cabeza y hombros, es una de
las 13 mujeres que fueron arrestadas el pasado 3 de
julio en una redada policial de orden público en un
popular café de Jartum, la capital sudanesa. Diez de
ellas fueron flageladas en una estación policial dos
días después y se les impuso multas de 120 dólares (250
libras sudanesas).
Pero Hussein y otras dos decidieron ir a juicio. La
periodista, quien rechazó ampararse en su trabajo en
Naciones Unidas para conseguir inmunidad, ha tratado de
publicitar su caso internacionalmente al invitar a
defensores de derechos humanos, diplomáticos
occidentales y periodistas para que observen su juicio.
"Estoy preparada para todo", declaró Hussein. "Si me
condenan a recibir latigazos, o cualquier otra cosa,
presentaré una apelación. Iré hasta el final. Y si la
Corte dice que la ley es constitucional, estoy preparada
no para 40 sino para 40 mil latigazos", agregó la mujer.
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