Se celebró La
candelaria en la
Cocatedral de
Belén de Escobar
Miércoles 02 de
febrero de 2011

Dicha "Jornada
de la vida
consagrada"
(llamada así por
Juan Pablo II)
tuvo dos etapas
marcantes en la
diócesis de
Zárate-Campana.
La primera, por
la mañana del
día 2 de
febrero, con la
profesión de los
consejos
evangélicos por
parte de 10
hermanos del
instituto
religioso de los
Discípulos de
Jesús y de San
Juan Bautista,
en Garín
(provincia de
Buenos Aires) y
concelebrada por
12 sacerdotes, a
la cual el
Obispo Mons.
Oscar Sarlinga
asistió sin
oficiar, y
transmitió su
mensaje al final
de la misa, en
el que habló
acerca de la
mencionada
Jornada y su
institución por
S.S. Juan Pablo
II en el día de
la Candelaria,
del "discipulado
según el
documento de
Aparecida", el "condiscipulado
como
común-misión en
el amor de
Cristo" y la
vida fraterna, y
destacó la
vocación a la
misión ("que es
el nombre de la
Iglesia,
refirió,
recordando a
Pablo VI, quien
dijo: "Iglesia,
tu nombre es
misión"). Saludó
cordialmente al
Padre servidor
general, a los
sacerdotes, a
los hermanos el
instituto
clerical, a las
hermanas del
instituto
femenino de las
"Discípulas de
Jesús", a las
Hermanas
Misioneras de la
caridad (de la
Madre Teresa de
Calcuta, quienes
muy numerosas
habían acudido a
la celebración)
así como a
familiares de
los hermanos y
fieles laicos
presentes.
Por la tarde del
día de la
Presentación del
Señor, en la
iglesia
concatedral de
la Natividad del
Señor, el Obispo
Mons. Sarlinga
presidió la
eucaristía en
dicha
festividad, o
"Candelaria"
como se la
conoce desde la
religiosidad
popular,
arraigada en
estas regiones
en lo que a esta
festividad se
refiere, tanto
más que según es
piadosa
tradición, las
candelas son
impuestas al día
siguiente, en la
festividad de
San Blas, sobre
las gargantes de
los fieles
asistentes.
Concelebraron
con Mons.
Sarlinga 15
sacerdotes y en
la ceremonia se
tuvo la
inclusión de la
consagración de
la Srta. Teresa
Ferlaino,
originaria de
Escobar y
residente en
Campana, como
"virgen
consagrada"
conforme al "ordo
virginum",
contando con un
itinerario de
discernimiento
eclesial que ha
durado varios
años. La
inclusión de una
nueva consagrada
en dicho estado
de vida,
presente en la
diócesis desde
años atrás,
eleva a 9 el
número de
"vírgenes
consagradas".
La vasta iglesia
concatedral,
colmada, vio
comenzar la
celebración
junto a la
capilla lateral
donde está
entronizada la
imagen de la
Virgen del Buen
Ayre, la cual
es, como se
sabe, una
advocación de
Nuestra Señora
de la
Candelaria. La
imagen, obra del
conocido artista
argentino Diego
Curutchet, fue
donada por el
Obispo a la
concatedral y
entronizada por
él en dicha
capilla a
mediados del
pasado año 2010.
Se ha convertido
en un lugar al
que acuden
muchas personas
a orar, e
incluso dejar
ofrendas votivas
a la Virgen. En
el muro de dicha
capilla, el que
da al exterior,
se encuentra
sepultada la
fundadora de la
ciudad de Belén
de Escobar, Doña
Eugenia Tapia de
Cruz. Desde allí
se procedió con
las candelas o
velas
encendidas,
signo de la luz
de Cristo, hacia
el presbiterio
para continuar
la celebración.
El Obispo,
basado en el
santo Evangelio
según san Lucas
(Lc 2, 22-40)
destacó el
cumplimiento por
parte de la Ssma.
Virgen de cuanto
establecía la
Ley de Moisés,
para la
purificación, y
dijo que en
dicho
cumplimiento,
por fe y
humildad, la
Virgen y San
José llevaron al
niño a Jerusalén
para presentarlo
al Señor.
Mencionó que "el
gran
Protagonista del
acontecimiento
fue el Espíritu
Santo" que
estaba en el
anciano Simeón,
y le había
revelado que no
moriría antes de
ver al Mesías
del Señor, razón
por la cual
reconoció a
Jesús como la
gran Luz para
todos los
pueblos, el
Mesías preparado
para iluminar a
las naciones
paganas y ser
gloria del
Israel de Dios"
.
Continuó
diciendo Mons.
Sarlinga en su
homilía que la
fiesta que la
Iglesia nos
invita hoy a
celebrar se abre
en dos
vertientes
convergentes:
por un lado la
purificación de
la Ssma. Virgen
(Cf Luc. 2, 22,
ss.) y por otro
el de la
Presentación de
Jesús en el
Templo, según el
ritual hebraico
(Cfr. Lev. 12,
2-8; Ex. 13, 2),
a lo cual se
agrega que, por
desarrollo
devocional y
popular, se
incluyó en la
tradición
cristiana el
rito de la
bendición de los
cirios o
candelas, con
probable
derivación de la
festividad que
se tenía en el
siglo IV en
Jerusalén (como
puede
constatárselo en
la célebre
Peregrinatio
Etheriae, del
año 395, o
"peregrinación
de la virgen
Egeria), que
continuó en
Roma, con el
aditamento de
una procesión
nocturna,
instituida por
el Papa Gelasio
(492-496) con la
finalidad de
sustituir
(asumiéndolas y
purificándolas)
las
celebraciones
paganas "lustrales"
que tenían lugar
en el mes de
febrero.
"Siendo nuestros
cirios
encendidos el
símbolo de la
Luz de Cristo,
lumen Christi,
expresamos en
lenguaje
litúrgico que
queremos recibir
esa luz, que se
da a los seres
humanos, en el
tiempo, en la
vida, y que es,
ella misma,
"vida" y vida en
abundancia (Cf
Jn 1, 4), y
asimismo
recordamos hoy
la teología
evangélica de la
luz, que es
Cristo, el cual
nos dijo:
"Mientras estoy
en el mundo, soy
la luz del
mundo" (Jn 9,5),
razón por la
cual nosotros
mismos, que
recibimos de Él
su luz, somos
también "luz del
mundo" (Cf Mt
5,14), nosotros
todos, los
miembros del
Pueblo de Dios
que es la
Iglesia, en su
"sacerdocio
real" (I Pt
2,9)". Dijo a
continuación
Mons. Sarlinga
que, de tal
modo, haciendo
carne la fe,
viviéndola en
esperanza y
caridad,
nuestras
palabras y
nuestras obras
han de
convertirse en
una "candelaria
viviente" en la
sociedad de
hoy, desde la
fe, también en
la dimensión
social; ése es
el sentido
realizado en
nuestra vida que
tiene esta
festividad
-acotó-.
Acerca de la
consagración en
virginidad
arriba
mencionada, aun
aclarando que
tenía raíces
mucho más
profundas que lo
jurídico, el
Obispo lo
explicó
mencionando el
canon 604 §1
del Código de
derecho
canónico, el
cual citó: "A
estas formas de
vida consagrada
se asemeja el
Ordo de las
Vírgenes, que,
formulando el
propósito santo
de seguir más de
cerca de Cristo,
son consagradas
a Dios por el
Obispo diocesano
según el rito
litúrgico
aprobado,
celebran
desposorio
místico con
Jesucristo, Hijo
de Dios, y se
entregan al
servicio de la
Iglesia" y le
dijo a la Srta.
Ferlaino que la
Iglesia esperaba
de ella una
profunda
inserción,
actuada ante
todo
satisfaciendo el
encargo,
“munus” de la
oración, el de
la penitencia y
del servicio al
prójimo:
servicios
caritativos y/o
apostólicos que
pueden asumir
formas muy
variadas “según
el estado y los
carismas" pues
las vírgenes
consagradas, en
efecto, “se
desposan
místicamente con
Cristo, Hijo de
Dios, y se
entregan (“dedicantur”)
al servicio de
la Iglesia”. En
especial le
agradeció su
colaboración con
las misiones
juveniles, el
acompañamiento
de grupos
misioneros y su
dedicación
abnegada en su
especialización
de
psicopedagogía.
Por
ultimo, el
Obispo dijo que
la devoción a la
Virgen nos
ayudará siempre
en nuestra vida,
y en especial a
dedicarnos a los
más necesitados,
enfermos,
aquellos que han
perdido el
sentido de la
vida, la
esperanza,
aquellos que
quieren ver y
compartir
nuestra caridad
fraterna, porque
"la perenne
novedad del
cristianismo no
puede fallar",
mencionó. A
continuación
citó un
parágrafo de la
Exhortación "Marialis
cultus" del Papa
Pablo VI, texto
que, según
mencionó, "puede
ser iluminador
en esta
festividad", a
saber: "María,
la «mujer
nueva», está
junto a Cristo,
«el hombre
nuevo», a la luz
de cuyo misterio
encuentra
sentido el
misterio del
hombre (...) Al
hombre
contemporáneo,
frecuentemente
zarandeado entre
la angustia y la
esperanza,
postrado por la
sensación de sus
límites,
asaltado por
aspiraciones sin
fin, turbado en
el ánimo y
dividido en el
corazón, la
mente suspendida
por el enigma de
la muerte,
oprimido por la
soledad mientras
tiende
fuertemente a la
comunicación con
los demás, presa
de sentimientos
de náusea y
hastío; a este
hombre
contemporáneo,
la Virgen,
contemplada en
las
circunstancias
de su vida
terrena o en la
felicidad de que
goza ya en la
Ciudad de Dios,
ofrece una
visión serena y
una palabra
tranquilizadora:
es una garantía
de que la
esperanza
triunfará sobre
la angustia, la
comunión sobre
la soledad, la
paz sobre la
turbación, la
alegría y la
belleza sobre el
tedio y la
náusea, las
perspectivas
eternas sobre
los deseos
terrenos, la
vida sobre la
muerte".
Al término de la
celebración el
Obispo y los
sacerdotes
permanecieron
para saludar a
todos y cada uno
de los miembros
de los
institutos
religiosos
presentes y a
las religiosas y
vírgenes
consagradas que
asistieron a la
ceremonia.
Fuente:
Escobar News
Imprimir
Agregar a Favoritos
Recomendar
Compártelo con tu comunidad

|
|