FESTIVIDAD DE
NUESTRA SEÑORA
DE URKUPIÑA
Histórica visita
episcopal a la
colectividad
boliviana
Por
primera vez tuvo
lugar el
encuentro del
Obispo con la
colectividad
boliviana
católica , lo
cual ocurrió en
el Barrio de
Lambertuchi, de
Escobar (en
Matheu), con
ocasión de la
festividad de la
Ssma. Virgen (en
el día de su
gloriosa
Asunción) en su
advocación de
Nuestra Señora
de Urkupiña,
patrona de la
integración de
Bolivia. Los
hermanos
bolivianos son
muy numerosos en
esa región, y en
especial en el
partido de
Escobar. La
localidad
pertenece
jurisdiccionalmente
a la parroquia
de San Juan
Bautista, de
Matheu, y la
evangelización y
promoción humana
integral se
halla a cargo de
las Hermanas de
la Caridad de
Jesús (antes
llamadas
Hermanas de la
Caridad de
Miyazaki,
congregación de
origen japonés
que se
estableció en
Matheu dos años
atrás) y en lo
concerniente a
los bolivianos,
en especial a la
Hna. Helen
Ribera, de esa
nacionalidad.
Al comienzo tuvo
lugar una visita
de la capilla de
la Medalla
Milagrosa y las
instalaciones
pastorales por
parte del Sr.
Obispo,
acompañado del
cura párroco,
Pbro. Luis
Salvador Grassi,
de catequistas y
agentes
pastorales y
voluntarios del
lugar. El Obispo
visitó el
comedor infantil
y las aulas de
catequesis.
Asistió a la
visita el
Delegado de
migrantes e
itinerantes de
la diócesis,
Pbro. Alfredo
Meóniz, junto
con el
secretario
general de la
Comisión de
Migraciones y
Turismo de la
Conferencia
Episcopal, R.P.
Sante Cervellin,
quien antes
había estado en
Maquinista Savio
para la misa con
la colectividad
paraguaya. En
las proximidades
de la hora de la
llegada de los
fieles católicos
bolivianos a la
capilla. con sus
especiales
carritos con las
imágenes de la
Ssma. Virgen,
del Señor
Crucificado de
la Laguna, del
Apóstol
Santiago, y de
otros santos, el
Obispo y los
sacerdotes se
aproximaron al
ingreso, para
recibirlos,
puesto que
tienen como
costumbre
piadosa
acompañarlos con
incensarios.
Algunos de los
integrantes de
la colectividad
ofrecieron al
Sr. Obispo una
estola
sacerdotal con
motivos andinos,
y asimismo un
recuerdo típico
al párroco. En
esa zona del
límite entre
Belén de Escobar
y Matheu la
población
originaria de
Potosí, siendo
frecuente el
habla quichua,
al menos como
lengua vehicular
familiar y
comunitaria, y
como segunda
lengua. La
celebración de
la misa tuvo
lugar a las 16 y
fue presidida
por Mons. Oscar
Sarlinga, con la
concelebración
del R.P. Sante
Cervellin, del
cura párroco,
Pbro. Luis
Grassi, del
Pbro. Alfredo
Meóniz, y del P.
Orozco, capellán
de la
colectividad
boliviana.

En su homilía el
Obispo hizo
alusión al
misterio de la
Asunción de
Nuestra Señora
en cuerpo y alma
a los Cielos, a
la universalidad
de la Iglesia
Católica y al
sentido de
pertenencia a
ellas, en la Fe
y el Amor, a la
relación con la
advocación de
Nuestra Señora
de Urkupiña, que
se refiere
precisamente a
la Virgen Asunta
y al significado
de esas palabras
en lengua
quechua, en la
que Urkupiña
significa “se
fue al cerro” en
el sentido de la
partida de la
Virgen, ante
numerosos
fieles, luego de
haber aparecido
a una niña
pastora, en los
albores de la
evangelización
en la actual
Bolivia. Hizo
también
referencia al
“cerro” con su
sentido
ancestral de “la
morada de Dios”
y luego se
refirió a la
conservación de
la identidad
cultural, y a la
vez a la
integración en
nuestra sociedad
argentina, donde
tenían grandes
dones para
ofrecer, en lo
cultural,
laboral,
civilizador,
considerando que
todos hemos de
trabajar por el
bien común,
tanto más los
católicos,
porque lo
hacemos desde la
Fe que nos
moviliza
interiormente,
desde la Gracia
que nos
transforma en
creaturas
nuevas.
Al término de la
misa, salió la
procesión con la
imagen de
Nuestra Señora
de Urkupiña, del
Señor
Crucificado, del
Apóstol Santiago
y de los santos,
y se procedió a
la costumbre
tradicional de
incensarlas y a
verter a su
alrededor la
“chicha”, cual
signo de las
inveteradas
tradiciones de
esos pueblos y
de su ancestral
cultura.
HISTORIA DE LA
ADVOCACIÓN DE LA
VIRGEN DE
URKUPIÑA
Narra
la historia que
en la época
colonial, en la
población de
Quillacollo,
Cochabamba, una
pequeña niña
ayudaba a sus
padres
pastoreando
ovejas. Cierto
día a la
pastorcita se le
apareció una
hermosa y
deslumbrante
Señora que
cargaba en sus
brazos un Niño,
la cual se
convirtió en su
amiga. Para la
niña el
conversar con la
Señora, quien le
hablaba en el
idioma nativo de
la pastorcita,
el quechua, y
jugar con el
niño, se
convirtió en
algo natural.
Al llegar a su
casa, les contó
a sus padres
sobre la bella
Señora; quienes
sorprendidos
oyeron a su hija
relatar la forma
en que “la
Señora”
apareció.
Extrañados los
padres de la
pastorcita,
compartieron el
hecho con el
sacerdote de la
parroquia y
algunos vecinos,
quienes
decidieron
cerciorarse de
la veracidad del
relato de la
niña. Un día 15
de agosto,
sorpresivamente
aparecieron los
padres y algunos
vecinos en el
lugar donde la
niña pastoreaba
sus ovejas.
Grande fue la
sorpresa cuando
vieron a la
pastorcita
acompañada de la
señora y su
hijo. El asombro
y la maravilla
se apoderaron de
la gente, cuando
vieron que
lentamente la
Señora y el Niño
empezaron a
subir a los
cielos. La gente
sorprendida
preguntaba:
¿dónde está la
Señora? La
pastorcita muy
feliz respondía
señalando con el
dedo a la señora
quien lentamente
ascendía a los
cielos,
diciendo: "Ork
hopiña, Ork
hopiña", que en
quechua
significa "ya
está en el
cerro". En el
lugar donde la
Señora con el
Niño en brazos
visitaba a la
pastorcita,
encontraron una
bella imagen de
una Señora con
su hijo, a la
que denominaron
Virgen María de
Urkupiña, nombre
castellanizado
por el que
actualmente se
conoce a la
Virgen.
En ese lugar, se
construyó el
templo de la
Virgen, que
desde aquella
época es
venerada por el
pueblo
boliviano.
Actualmente se
ha trasladado la
imagen al templo
Matriz de
Quillacollo
hasta donde
llegan
peregrinos de
toda Bolivia
para adorar a la
Virgen María de
Urkupiña,
patrona de la
integración
Nacional. La
Festividad La
festividad de la
Virgen de
Urkupiña, se
celebra del 14
al 16 de agosto
en Quillacollo,
provincia
importante del
departamento de
Cochabamba.
Esta fiesta en
honor a la
Virgen María de
Urkupiña,
convoca a
peregrinos de
todo Bolivia y
países vecinos,
a visitar su
Santuario.
Llegar
caminando hasta
su altar o hasta
el cerro de
Cota, lugar de
su aparición,
recorriendo los
16 Km. que
separan
Quillacollo de
Cochabamba, es
una de las
muestras de
amor, devoción y
fe de los
creyentes hacia
la sagrada
imagen. La
fiesta de la
Virgen de
Urkupiña se ha
convertido en
una festividad
tradicional y
folklórica, que
convoca a
variadas
agrupaciones
juveniles de
danzas
autóctonas, a
realizar
bailando un
largo recorrido
como una forma
de veneración a
la Patrona de
Urkupiña. Esta
singular
"Entrada
Folklórica"
llena de
colorido,
música, danzas,
belleza y fe son
dignas de
admiración.
Miles de
bailarines
vistiendo
elaborados y
llamativos
atuendos, danzan
al ritmo de
músicas
folklóricas,
deleitando a los
espectadores con
variadas y
hermosas
coreografías.
Durante la
festividad, los
peregrinos
también visitan
en el cerro de
Cota, el lugar
denominado el
Calvario, sitio
donde extraen
piedras con la
creencia de que
según el tamaño
extraído de
piedra, la
Virgen lo
compensará en
dinero. Además
se adquieren
objetos en
miniatura:
pequeñas casas,
automóviles,
camiones y
diferentes
objetos que
representan los
deseos
materiales de
los creyentes y
que según
testimonio de
los mismos, la
milagrosa Virgen
concede. La
festividad
religiosa de la
Virgen de
Urkupiña,
patrona de la
integración
Nacional es sin
duda una de las
más importantes
fiestas
religiosas y
folklóricas del
país.
Fuente:
Escobar News
Imprimir
Agregar a Favoritos
Recomendar
Compártelo con tu comunidad

|
|