El Gran Telescopio de
Canarias: el más grande del mundo
En
el día de ayer este instrumento que pone a España en la
vanguardia de la astronomía, por ser el mayor cazador de
galaxias, fue inaugurado por los Reyes.
Se
ubica a más de 2.400 metros sobre el nivel del mar y al
borde del Parque Nacional de La Caldera de Taburiente,
en el Roque de Los Muchachos de la isla canaria La
Palma, España.
El Gran Telescopio de Canarias (GTC) considerado el
mayor cazador de galaxias del planeta, pone a España en
un sitial de la investigación sin precedente; con su
instrumental de última tecnología y su gran espejo de
nada menos que 11,3 metros de diámetro, podrá alcanzar a
observar aquellos objetos que hayan emitido su luz
14.000 millones de años atrás.
La
misión encomendada al GTC es la de liderar el estudio de
las grandes cuestiones que la astrofísica tiene todavía
vigente, entre ellos: los agujeros negros, los sucesos
inmediatamente después del Big Bang y el descubrimiento
de planetas extrapolares.
La
clave principal de que el GTC sea el mayor telescopio
del mundo es su espejo, la verdadera joya de la corona,
sus dimensiones son asombrosamente superiores a todo lo
conocido, tiene un diámetro de 10,4 metros y un peso de
16,9 toneladas, este gran espejo está compuesto por 36
espejos vitrocerámicos hexagonales de 1,90 metros entre
vértices, 8 centímetros de grosor, y 470 kilogramos de
peso cada uno para alcanzar su colosal tamaño.
Los espejos están compuestos por un material especial
llamado Zeridurtm, un tipo de vitrocerámica que
apenas sufre alteraciones con los cambios de
temperatura, evitando que las imágenes se deformen. El
proceso de pulido de los espejos fue llevado a cabo con
un límite de error superficial de 15 nanómetros
(millonésima de milímetro), es decir, un tamaño 3.000
veces más fino que un cabello humano.
Los 36 espejos hexagonales se coordinan para mantener
esta precisión en el telescopio gracias a una red de
mecanismos y sensores. Este conjunto de cualidades
confiere al telescopio un poder de visión insólito
equivalente a cuatro millones de pupilas humanas. Todo
es enorme alrededor de este majestuoso instrumento.
Desde su cúpula, de 500 toneladas de peso (seis de ellas
sólo de tornillería), a sus cimientos, o al armazón
metálico articulado que tiene, a la vez, que soportar el
peso del telescopio y ser lo suficientemente flexible
como para permitir moverlo a voluntad de los
científicos.
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