Un pequeño paso para el hombre
Un gran salto para la humanidad
A
cuarenta años de la llegada del hombre a la Luna aun hoy
se sigue discutiendo si en realidad en algún momento los
estadounidenses pusieron un pie en el satélite de la
Tierra.
La
llegada del hombre a la Luna tiene al menos dos
lecturas: Como lo resumió Neil Armstrong al descender
del modulo lunar fue un gran salto de la humanidad, y
para otros, en cambio, fue una de las más grandes
mentiras de los americanos en un momento clave de la
guerra fría, llevando al espacio al conflicto entre
Estados Unidos y la desaparecida Unión Soviética con
esta carrera espacial.
Quienes defiende la versión de que el hombre llegó a la
Luna acusan a sus detractores de conspiranóicos,
mientras que estos últimos sostienen que el alunizaje
protagonizado por el Apolo 11 y todas las misiones que
le siguieron, se desarrollaron en un estudio de
filmación, apoyándose en las pocas fotos de la época
para encontrar vestigios del supuesto fraude (ver el
video más abajo).
Siempre fue evidente que la carrera por llegar a la Luna
fue clave para los Estados Unidos para mostrarse frente
al mundo como “la primera potencia”, destronando a la
Unión Soviética del sitial que había logrado tras haber
sido el primer país en poner un satélite en órbita (el
Sputnik, el 4 de octubre de 1957) y mantenido cuando
Yuri Gagarin el 12 de abril de 1961 se había
transformado en el primer hombre en viajar al espacio.
La
Unión Soviética supo convertir estos éxitos espaciales
en una medida de su poder y de los logros de una
sociedad moderna y envidiable.
El
presidente John Kennedy, que venía de enfrentar a los
rusos en la crisis de los misiles cubanos
(un punto álgido en la política internacional, en el que
casi el mundo termina en una guerra nuclear), frente al
dominio absoluto del espacio exterior de los soviéticos , en un
discurso llevó al máximo su desafío y dijo "vamos a
poner un estadounidense en la Luna antes del final de la
década -1960-, no por que sea fácil, sino por que es
difícil".
La
misión Apolo no tuvo un buen comienzo, ya que la primera
misión del poderoso cohete Saturno terminó en un trágico
incendio que cobró la vida de toda su tripulación.
Sin
embargo la aventura espacial de la misión Apolo logró
poner doce hombres en seis oportunidades, entre 1963 y
1972, cuando se decidió cancelar la misión.
Lo
cierto es que quienes tienen más de 45 años, sienten
cierta nostalgia de aquel evento, cuando de niños
seguían posando sus narices en los viejos televisores en
blanco y negro y a válvulas las transmisiones que desde
el espacio hacían los astronautas. Por aquellos días era
difícil encontrar algún chico que no quisiera ser un
astronauta.
Aquel 20 de julio de 1969 fue el día en que toda la
humanidad se detuvo, al menos por un instante, para
echarle un vistazo a la Luna con otros ojos y comprender
lo diminuto que es, frente a lo que representa el
Universo.
Sí, aquel paso que dio Neil Armstrong fue pequeño, pero
la proeza de la raza humana fue gigantesca, tomando en
cuenta las limitaciones tecnológicas del momento.
Ahora, en pleno siglo XXI, y después de cuarenta años,
el hombre retoma la idea de volver a la Luna para
instalar una base permanente en nuestro satélite natural
y ha enviado recientemente una misión no tripulada para
buscar agua en los cráteres de la Luna y así facilitar
la permanencia del hombre allí, en una época muy
distinta a la del histórico alunizaje.