¡Aguante la ficción!

Ciertamente, las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) se han transformado en una gran encuesta nacional que, a expensas del bolsillo del ciudadano, suplen las estadísticas encargadas por todos los partidos políticos para tantear el clima electoral.

Con las encuestadoras en crisis, los únicos datos fidedignos surgen de las PASO, y tras el cierre de la edición 2017, ganadores y perdedores cuentan con una fabulosa herramienta en sus manos para mejorar o redefinir su mensaje y seducir al electorado que ya se ha pronunciado en las urnas por la módica suma de $2.800 millones.

Tal vez, la de ayer sea la última oportunidad en que la ciudadanía haya participado de estas singulares primarias abiertas, simultáneas y obligatorias y, de aquí en más, los electores deban definir a sus candidatos para las elecciones generales por otra vía que no sufra la desnaturalización que terminó teniendo el actual sistema.

Salvo algunas excepciones, ningún partido político estuvo abierto a que el electorado eligiera libremente a sus candidatos. Jamás se expondrían a perder ese poder.

Más allá de las posiciones ideológicas, al ciudadano de a pie ningún guarismo arrojado por las PASO de anoche le cambió la vida de la noche a la mañana. La inseguridad, la inflación, la crisis en la educación y otros tantísimos problemas, siguen golpeando la puerta de cualquier vecino que cada vez le cuesta creer en un mesías iluminado de turno.

Mientras tanto, el mundo político se empeña en mantener viva la ficción, a pesar de que lo disocia como nunca del electorado al que arengan desde las antinomias por falta de propuestas.

Si hay algo que celebrar, es la alta participación ciudadana en los comicios que en Escobar fue del 72,56%, y un detalle a tomar en cuenta es que 7671 votos fueron en blanco. Esto no fue ficción.

Hasta que desenchufaron al centro de cómputos para decretar finalmente un “empate técnico”, cuando los votos escrutados alcanzaban el 93,74%, los números en el partido de Escobar pusieron a la cabeza de las preferencias del electorado a Unidad Ciudadana con el 32,70% de los votos, seguido por Cambiemos con el 29,01%.

Para 1Pais quedó relegado a un tercer puesto, y la ancha avenida se redujo en una angosta calle que -al parecer- no tiene salida si no puede revertir el 16,31%. Mientras que la lista de Randazzo, a pesar de cumplir, arañó un poco más del 5%.

De repetirse estos resultados en las generales de octubre (las verdaderas elecciones), el oficialismo se quedaría con seis escaños del Departamento Deliberativo local, el macrismo con cuatro y el massismo con dos. El resto de pasaría al olvido sin pena ni gloria.

A Germán Maldonado no le bastó con tener el sello del PJ y siguió los pasos del líder de Cumplir, Florencio Randazzo, pero eso sí, se impuso en su interna con 5.451 votos. A Miguel Jobe su boleta le quedó muy corta y solo pudo cosechar un 1,42%, muy lejos de los 10 puntos que sabía conseguir en otros tiempos. Y el hijo de Luis Abelardo Patti no entusiasmó a los nostálgicos del apellido del ex comisario, o quedan pocos de ellos.

Los aspirantes a hacer pie en el Concejo Deliberante, deberán analizar profundamente los datos de esta gran encuesta nacional si pretenden ser una alternativa para el electorado que ya no come vidrio. Aunque para muchos de ellos la suerte ya está echada, el oficialismo deberá defender este resultado, el macrismo tendrá que redoblar los esfuerzos y el massismo, bueno… hará lo que pueda.

¡Bienvenidos a la realidad!

Sería un error si el oficialismo tomara estos resultados como un aval a la gestión que encabeza Ariel Sujarchuk. Eso se debatirá en 2019, aunque nobleza obliga reconocer que el jefe comunal se puso al hombro la campaña mostrando al electorado todo lo hecho desde que se sentó en el sillón de Lambertuchi.

También sería una ficción si el macrismo, representado por Leandro Costa, interpretara el caudal de votos obtenidos en las PASO como un cheque en blanco para la gobernadora María Eugenia Vidal. Tal vez, esos 3,69 puntos que los separa de Unidad Ciudadana representan un hospital que pide a gritos que lo ayuden, y muchas otras necesidades básicas a las que sólo el gobierno de la Provincia puede dar una respuesta y que aun no se ven reflejadas en el distrito, que tampoco el gobierno anterior atendió.

Siguiendo con la ficción. Postergar los datos finales de las PASO para asegurarse la tapa de los diarios de hoy con un aparente triunfo, no solo es una ficción; en los tiempos en que desde un celular se tiene toda la información que uno quiera, la tapa del diario en papel solo sirve para hacer un cuadro. Pero no es la primera vez que ocurre esto. Basta con recordar aquella elección en que el “Colorado” De Narváez sacudió la estantería del kirchnerismo. De ahí en más, todos los comicios tuvieron las mismas sospechadas demoras.

Suponer, si es que si en la Provincia finalmente la ex presidente Cristina Fernández se impone sobre el candidato del macrismo (aunque sea por la mínima diferencia) es un resurgimiento del kirchnerismo, también es ficción.

Basar una campaña en las redes sociales, donde abundan los deditos para arriba, también es vivir en una realidad virtual o paralela, pero algunos timbreos que terminaron siendo un “ring raje” no.

En la política argentina, y mucho más en la de Escobar, quedó demostrado una vez más que no hay salvadores, que los globos se desinflan, y que las imaginarias anchas avenidas terminan siendo calles de tierra y terminan siendo usadas como el único camino para conservar una banca en el HCD.

Lo que verdaderamente hay que destacar de la jornada de ayer, y esto no es joda, es que volvimos a ejercer nuestro derecho a elegir a nuestros representantes, con errores y con aciertos, pero en democracia.

Eso, a Dios gracias, no es ficción.

Pablo Aiello
Director de Escobar News