Editorial | ¿Peligra la libertad de expresión en Escobar?

El periodismo me ha llevado a lugares impensados desde que inicié este camino hace algunos años, pero nunca pensé que mi mi mirada sobre los hechos que acontecen en Escobar me iba a llevar a los tribunales judiciales. Mucho menos en tiempos en que supuestamente está garantizada la libertad de expresión.

Semanas atrás, decidí escribir un informe periodístico sobre el crecimiento del narcotráfico en el partido de Escobar en una suerte de compilado de las diferentes crónicas policiales sobre este flagelo que viene azotando al distrito, y que al cierre de esa editorial -a fines de octubre pasado- tuvo como protagonista al colombiano Henry de Jesús López Londoño, más conocido como “Mi Sangre”.

Ese trabajo periodístico llevó por título “Escobar, tierra de narcos” para advertir sobre lo que viene ocurriendo en estas tierras.

Esas líneas no hacen otra cosa que reflejar lo que Doña Rosa ya sabe y comenta con su vecina mientras baldea la vereda en cualquier barriada escobarense.

Sin embargo, calificar al partido de Escobar como tierra de narcos fue un sacrilegio para algunos que evidentemente no entienden nada, y crispó los nervios de la plana mayor de la actual gestión municipal.

Está claro que hay temas “sensibles” para el actual gobierno comunal. Basta con decir la palabra droga para que algunos funcionarios de la Municipalidad muestren los dientes como perros rabiosos.

“Che, ¡qué título fuerte!” se animaron a decirme al oído algunos empleados de la comuna en la calle, casi celebrando lo escrito, mientras que algunos de los eslabones de “la cadena de la felicidad” municipal, de esos que usan rodilleras, no dudaron en señalarme como un “tirabombas” y hasta sacaron una solicitada en el diario local para descalificar mis dichos que se limitaron a reflejar fielmente la triste realidad que atraviesa Escobar, como al resto del conurbano bonaerense.

Y en pleno auge del debate por la nueva Ley de Medios, que propone la pluralidad y diversidad de voces, mi nota periodística terminó siendo judicializada, criminalizando solapadamente una opinión, que no es otra cosa que una mirada distinta a la que se espera desde el palacio comunal.

El encargado de llevar a los estrado judiciales esta nota periodística fue el Secretario de Gobierno de la Municipalidad de Escobar, Horacio Bozzano.

El “Doctor” Bozzano, como exige que lo citen en las gacetillas de prensa, para hacer chapa con su título de abogado, quien lejos de ocuparse por las tantas problemáticas que generan ruido en la gestión comunal, puso en marcha a todo el aparato judicial a partir de la nota periodística publicada en escobarnews.com el pasado 1° de noviembre. Y depositó en mí toda la responsabilidad de llevarle a la Justicia Federal todo lo que yo pudiera saber sobre el narcotráfico en el distrito de escobarense. Algo totalmente descabellado.

Durante años he caminado por los pasillos de muchos tribunales ejerciendo la abogacía como letrado patrocinante (matriculado en Capital Federal, Provincia de Buenos aires e incluso ante la Justicia Federal), para asistir legalmente a familiares de víctimas de la inseguridad como a la mamá de una joven violada y asesinada por un chacal que por suerte sigue purgando su condena en una cárcel bonaerense; o para devolverle la libertad a un pobre albañil a quien la policía le había armado una causa tirándole dos muertos encima; o para denunciar -en la misma sede judicial a la que fue Bozzano, pero en los tiempos de Faggionatto Márquez- a una empresa multinacional por contaminación ambiental, por citar algunos de los tantos casos que me tocaron llevar adelante.

He visto de todo durante el ejercicio de la abogacía, pero nunca en todos esos años me encontré con algo tan ridículo como el planteo que hizo el Secretario de Gobierno en su escrito que hasta resulta chabacano. Me atrevo a calificar como un verdadero disparate el camino elegido por el “colega” para amedrentar desde la función pública a una voz que no piensa como algunas de esas que apenas se animan a sacar la cabeza por Asborno y Estrada.

Al tomar vista del expediente judicial que corre bajo el número 1656, caratulado “Bozzano, Horacio S/Denuncia” en el que se adjunta una copia de “Escobar, tierra de narcos” me vi sorprendido por un decreto municipal fechado el 8 de noviembre de 2012 y firmado por el intendente Sandro Guzmán y su Jefe de gabinete, Walter Blanco.

De los considerandos del decreto, que lleva el número 1704/12, y que apenas completan una foja del expediente judicial, me quedé con un par de líneas que me resultaron por demás hilarantes que dicen textualmente que “el autor de la nota <<Escobar, tierra de narcos>> claramente tuvo la intención de dañar la imagen del Municipio de Escobar“.

Es bien sabido por todos que la imagen institucional además de verse, debe sostenerse en el tiempo con hechos concretos, y la frase antes citada me genera algunos interrogantes: ¿El Municipio de Escobar me está reconociendo semejante poder como para lograr dañar la imagen de la gestión comunal? o ¿Está tan deteriorada la imagen del Municipio que desde un modesto medio periodístico local se la puede dañar aun más?

Solo a mí se me ocurre bautizar al partido de Escobar como “Little Medellín” para seguir graficando el crecimiento del narcotráfico en el distrito. Y parece que dolió, porque se hizo mención a ello en el decreto municipal firmado por Don Guzmán.

El criterio empleado para interpretar las notas periodísticas por los funcionarios públicos en el partido de Escobar resulta temerario y eso si que daña la imagen de la Comuna.

Siguiendo la misma línea de pensamiento que se usó en el decreto municipal para llevarme a la Justicia, quien haga cualquier crítica a la gestión, puede ser considerado como destituyente. Y eso me alarma.

Muchachos, aflójenle un poco a la paranoia, no se tienten con hacer una cacería de brujas, no quieran hacer de un simple reporte periodístico una cuestión de Estado.

En vez de andar persiguiendo periodistas, hagan lo que tienen que hacer, combatir el narcotráfico con todas las herramientas que tengan a su alcance.

Decir la verdad es eso, nada más. Los hechos narrados en mi informe periodístico existieron y hasta el Gobernador de la Provincia Daniel Scioli estuvo presente hace algunos días atrás en uno de los tantos allanamientos en los que se desmantelaron cocinas de estupefacientes.

¿Qué más puedo agregar, qué más puedo decirle a la Justicia sobre el tema?

Evidentemente, estos muchachos no entienden nada y ante la duda, marche preso. Así surge claramente del artículo N°2 del decreto municipal en el que se instruye a que “se de intervención a la Justicia Federal para que investigue los hechos denunciados“. Una aberración.

No puedo dejar pasar por alto que un funcionario municipal, haciéndose el distraído, pisotee mis derechos consagrados por la Constitución Nacional.

No me puedo callar.

No voy a aceptar que Escobar News, el medio periodístico que, con objetividad y pluralismo, informa a miles de vecinos diariamente en todo el partido de Escobar, se transforme en un leading case, ni que siente ningún tipo precedente que comprometa la libertad de expresión.

No admito que al medio periodístico que dirijo se lo clave en la punta de una picana frente a los otros medios de comunicación para que sirva como un ejemplo aleccionador sobre lo que se puede decir o no sobre Escobar.

Don Horacio: Si piensa que con esta editorial busco victimizarme ante la sociedad por la conducta poco seria de un funcionario público, lamento informarle que está equivocado, no me sale hacerme el martir. Las manipulaciones se las dejo a los psicópatas. Ud. sabe de estas cosas.

Pero Ud. sabe que con la denuncia que lleva su firma puso en una situación de gravosa vulnerabilidad mi libertad de expresión.

No es que los derechos humanos estén de moda, los derechos humanos están vigentes. Me pregunto ¿por qué le tengo que estar haciendo esta aclaración a un abogado?

La gente de Escobar está preocupada por cosas más importantes que estas pavadas: Salud, Educación, Seguridad… ¿sigo?

Quiero entender que su falta de especialización en el derecho penal no le haya permitido analizar el absurdo planteo que esgrimió en su denuncia, y que esa limitación hoy le impida darse cuenta que el escrito que presentó en el Juzgado Federal de Zárate-Campana es un verdadero mamarracho.

-Disculpemé si mis palabras suenan un poco subidas de tono para su oído, pero ¿sabe lo que fue para mi calzarme el traje con este calor para ir a declarar ante la justicia?

Si Ud. lo precisa, estoy dispuesto a ayudarlo “Doctor” a repasar los conceptos más básicos y elementales del derecho penal parte general, o si lo prefiere, le entramos de lleno a la parte especial que es más llevadera y divertida. Lo dejo a su consideración.

Con tal de que no me haga pasar vergüenza ajena, le ofrezco en préstamo mi viejo código penal argentino comentado, anotado y concordado (una joyita de la literatura jurídica) para que le eche una miradita antes que se le ocurra salir para los tribunales para hacer denuncias a diestra y siniestra.

-¡40° grados de calor sentía con ese traje!

En derecho siempre decimos que la mitad de la biblioteca dice una cosa y la otra mitad dice otra, para encontrar una solución o entender alguna cuestión legal, pero estimado funcionario público, creo que ni consultando a la biblioteca de Alejandría voy a poder comprender su garrafal patinada. Escapa al más mínimo sentido común.

-¡Y encima justo ese día se me rompió el auto y tuve que ir a Campana en bondi, no se imagina lo que fue ese viaje Doc!

Si por esas casualidades de la vida, llegara a sospechar sobre el excesivo crecimiento patrimonial de algún funcionario público -Dios no lo permita- espero que ponga el mismo ahínco que puso en mi publicación de cuarta y lo lleve a la Justicia para que responda como cualquier hijo de vecino. Confío en que lo va a hacer.

-Creo que tendría que haber ido en bermudas al Juzgado…

Tal vez su brabuconada pueda tener algo de sentido desde lo político y aunque yo no me manejo con los códigos de la política, le concedo el beneficio de la duda.

¿Vio? soy un tipo de códigos.

Veamos si por ahí llego a buen puerto y logro destrabar este entuerto. Le juro que desde que me citaron del Juzgado trato de hacerlo, pero no hay caso, no lo logro.

-Sigo insistiendo en que tendría que haber ido en bermudas al Juzgado… ¡40° fue mi sensación térmica! y diga que el vientito ayudó un poco.

Entiendo que “los soldados” de la tropa comunal deben obedecer órdenes sin cuestionamiento alguno, y Ud., “Doctor”, no escapa de esa esfera pseudo-castrense, pero creo que le tembló el pulso a la hora de cumplir con las instrucciones que le encomendaron y supongo que de ahí el despropósito que resultó su denuncia penal que lamentablemente lo puso en ridículo.

-¡Y no sabe lo que fue el viaje de vuelta, transpirado y con olor a pueblo! ya sé que en un camión celular habría sido peor, pero… el calor fue insoportable Doc.

Si fuera un lego, un simple mortal, se lo dejaría pasar, pero si encima quiere hacer valer su título de abogado. No me deja otra alternativa.

En tren de confianza, le recuerdo aquel viejo dicho del derecho que dice “nadie puede alegar su propia torpeza“, hágame caso y no lo pierda de vista, yo sé por que se lo digo.

Sinceramente me esfuerzo por entenderlo “colega” pero no hay caso. Le doy vueltas y vueltas al asunto, y no lo entiendo.

Tal vez Ud. me lo podría haber explicado con pocas palabras, café de por medio, pero ya es tarde.

Dígame Doc, entre nosotros, ¿qué pretendió con ese escrito? ¿Ud. piensa que con esta acción me voy a llamar a la autocensura? ¿Cree de verdad que me puede intimidar con ese papelito?

Viejo, ¡bánquese este grano en el culo!

No me voy a poner a jugar con ustedes a ver quien la tiene más larga, porque está claro que tienen todo el poder y lo usan, y hacen sentir el rigor de todo su poderío a quien se les ponga en el camino.

Hoy no me queda la menor duda de ello. Pero como sea, Escobar News va a seguir informando. Ya vendrán tiempos mejores.

Entre tantas cosas, hubo algo que me hizo pensar que no todo está perdido. Los ciudadanos comunes se viven quejando de la justicia y dicen que es lenta. Hoy descubrí que no es así.

Haga cuentas Doc.: La nota se publicó el 1° de noviembre, el decreto municipal se fechó el 8 de noviembre. La denuncia tiene ingresó por mesa de entrada del Juzgado el 15 de noviembre y hoy (5 de diciembre) declaré ante la justicia. ¿Vio que la justicia anda bien? después se quejan. ¡Qué ingrata que es la gente!

-¡Ni se imagina como llegué a casa después del calor que me comí! CUARENTA GRADOS sentía.

A pesar que me tomo con humor su denuncia y hago la vista gorda sobre el dispendio judicial que su acción implicó, no dejo de subrayar -y a Ud., como hombre de derecho le consta- que algunas chicanas pueden terminar siendo acciones temerarias y pueden poner en riesgo los más fundamentales preceptos constitucionales que como sociedad debemos defender. Disculpe que sea reiterativo, pero la libertad de expresión que no puede quedar sujeta a cortapisas. ¿Está claro?

No quiero poner en duda su capacidad intelectual, pero creo que no tiene ni idea de la gravedad de sus actos.

Sería muy tedioso enumerar todas las leyes, fallos y tratados internacionales que protegen la actividad periodística, no quiero aburrir al lector con estas cosas que tanto nos gusta a los abogados. Pero que le quede claro Doc que esta vez meó afuera del tarro. Y no es la primera vez.

No podemos darnos el lujo de jugar a la bolita con la democracia.

¿Es necesario recordarle que estamos a pocos días de celebrar un año más de la recuperación de la democracia y que el pueblo va a salir a festejar la vida democrática que desde 1983 todos podemos gozar?

Insisto, siento que con su proceder intentó avasallar a mi persona y mis derechos constitucionales. Me cuesta salir de esa percepción, le soy franco.

Me gustaría estar equivocado, y de ser así me comprometo a reconocerlo públicamente.

Ojalá que esto no haya querido ser un apriete, sería un grave retroceso institucional; quisiera pensar que solo se trató de un desliz, fruto de las exigencias que la política le imponen, aunque no lo justifique en nada.

Como ya se habrá dado cuenta, fue Ud. quien dañó la imagen del Municipio.

Esta editorial arrancó con una pregunta que dio lugar a su titulo, y a estas alturas la respuesta se cae de maduro. Sí, en Escobar peligra la libertad de expresión por personajes como Ud., doctor.

Por lo pronto, no pienso cambiar mi línea editorial, esa bandera no se baja, y Escobar News seguirá informando como lo hizo desde un principio: con la verdad objetiva y con la independencia de ideas de siempre.

Pablo Aiello
Director de escobarnews.com

P.D.: La próxima vez que me quiera llevar a la Justicia, hágalo en invierno, porque no me banco mucho el calor, O.K.?